Varela, Paula (coord.) El gigante fragmentado. Sindicatos, trabajadores y política durante el kirchnerismo, 1.a ed., Buenos Aires: Final abierto, 2016, 352 págs.; 14 x 20 cm. ISBN 978-987-28470-9-8

 

Anabel Beliera

Laboratorio de Estudios en Sociología y Economía del Trabajo - Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades (UNLP-CONICET) / Consejo Nacional del Investigaciones Científicas y Técnicas

anabeliera@gmail.com

María Belén Morris

Centro de Investigaciones Sociohistóricas - Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades (UNLP-CONICET) / Consejo Nacional del Investigaciones Científicas y Técnicas

belen.morris@gmail.com

 

Recibido: 05 de septiembre de 2017

Aprobado: 25 de octubre de 2017

 

 

En el año 1979, Juan Carlos Torre (1983) analizaba el proceso por el cual el movimiento sindical se había convertido en un actor gravitante en la vida política argentina, contra los pronósticos que dudaban de su continuidad luego de 1955. Lo hacía utilizando la metáfora de un gigante invertebrado cuyo poder se asentaba tanto en la homogeneidad sociolaboral y política de la clase obrera como en la estructura organizativa del sindicalismo argentino. Por analogía, más de veinte años después, diversos investigadores analizaron el retorno de este gigante en la post-convertibilidad tras un largo período de políticas neoliberales que tensionaron la permanencia del poder sindical. El libro El gigante fragmentado. Sindicatos, trabajadores y política durante el kirchnerismo, coordinado por Paula Varela, pone estos debates sobre la mesa: se argumenta que, si bien hubo un resurgimiento del sindicalismo del año 2003 en adelante, no se puede afirmar que se trate de un actor homogéneo socioeconómica ni políticamente. El gigante está fragmentado, por lo que no es posible pensar en un reverdecer armónico de los sindicatos.

Las autoras[1] se preguntan por las estrategias políticas de las organizaciones sindicales e identifican una vacancia en la bibliografía: si bien se analizó el renovado protagonismo sindical, no se reflexionó sobre sus potencialidades políticas disruptivas. La propuesta del libro es reconstruir la relación entre la revitalización sindical y la estrategia política, a partir del estudio del vínculo entre direcciones sindicales y Comisiones Internas[2] en los espacios de trabajo. De esta forma, se repone la agencia de los actores -desechando la interpretación de la acción sindical como una reacción automática a cambios económicos y políticos- y se avanza sobre una tipificación de los modos de acción que ensayaron los sindicatos en la post-convertibilidad.

Los resultados presentados en el libro se basan en una investigación colectiva llevada a cabo en establecimientos industriales con CI o cuerpos de delegados de la zona norte del Gran Buenos Aires. Se trata de una investigación de casos múltiples para la cual se diseñó una estrategia metodológica cualitativa basada en la realización de entrevistas semiestructuradas a activistas, delegados, dirigentes sindicales y empresarios, y en el análisis de fuentes secundarias (leyes, documentos sindicales y estadísticos).

El primer capítulo, escrito por Paula Varela, funciona como un marco teórico y epistemológico general de la discusión del libro en el que la autora se pregunta por qué es importante que los sindicatos vuelvan. Discutiendo con las que considera “tesis estatalistas” y “tesis movimientistas”, argumenta a favor de una “apuesta clasista” que combina el análisis de las oportunidades políticas, las estrategias desplegadas por las corrientes que intervienen en el movimiento obrero y los lugares de trabajo como ámbitos donde estas se plasman. Este enfoque se nutre de los aportes del sindicalismo radical teorizado por Upchurch y Mathers (2012), entendiendo que se trata de una “estrategia con potencialidad de revitalizar a los sindicatos” (p. 37) más que de una tendencia objetiva.

Los seis capítulos siguientes son la concreción de esa propuesta analítica y se organizan en base a tres preguntas emergentes del trabajo empírico, que funcionan a su vez como una divisoria entre tres bloques de discusión.

El primer interrogante se refiere a las estrategias desplegadas por las organizaciones sindicales en los lugares de trabajo, es decir, al tipo de relación que se establece entre las dirigencias y los trabajadores a los que representan. En esta línea, Paula Varela y Débora Vasallo -capítulo II- estudian la participación del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor en la generación de consenso para garantizar la producción en las empresas automotrices y autopartistas. Mariela Cambiasso -capítulo III- se pregunta por el giro en la estrategia de la dirección del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación filial Buenos Aires a partir de los despidos en Kraft, el crecimiento de las CI opositoras y la presencia de la izquierda partidaria. Clara Marticorena y Débora Vasallo -capítulo IV- analizan el cambio en la orientación de la política del Sindicato de Personal Químico y Petroquímico de Pilar a partir de la conformación de una nueva Comisión Directiva en el año 2012, y encuentran que la nueva conducción apela a la participación de las bases pero no presenta “actuación de ninguna tendencia combativa y/o de izquierda sino que se trata de un proceso de organización activado por una dirigencia que se define como peronista” (p. 137).

El segundo interrogante refiere a las tradiciones políticas que tienen influencia en estos procesos (la izquierda y el peronismo) y la “siempre tensa relación entre lo político y lo sindical” (p. 7). Mariela Cambiasso, Julieta Longo y Juliana Tonani -capítulo V- abordan el modo en el que se tensionan y combinan los rasgos de las tradiciones de izquierda y peronistas en las organizaciones de base y dividen a las CI en cuatro grupos de acuerdo con la relación con la dirección sindical y a la existencia de disputas internas.

Por último, el tercer bloque se interroga sobre la relación entre las características subjetivas de los trabajadores y sus horizontes de acción. Julieta Longo, en el sexto capítulo, se pregunta por qué en algunas fábricas el malestar con las condiciones de trabajo se traduce en acciones colectivas y en otras solo genera sufrimiento en los trabajadores. Su perspectiva repone un hecho central: la organización sindical no es un efecto automático frente a situaciones de sufrimiento sino la consecuencia de un proceso subjetivo y colectivo de construcción de un sentido de injusticia frente a ellas. Rodolfo Elbert, autor del último capítulo, analiza el rol del sindicalismo democrático y de base en la construcción de solidaridad entre fracciones de clase (trabajadores/as formales, precarizados y organizaciones territoriales de trabajadores informales y desocupados), cuestionando las investigaciones pesimistas que solo vieron dificultades en la articulación entre ellas.

Vale decir que los resultados presentados en el libro son producto de una investigación colectiva. Investigadoras, becarias de investigación del CONICET y estudiantes de un seminario que las autoras coordinan en la UBA han conformado el equipo de trabajo. Este libro no es solo la culminación de un proceso de investigación sino también de una práctica pedagógica en la que se articulan una preocupación analítica y un proceso formativo. En ese sentido, el libro arriba a buen puerto en la articulación de dos aristas poco usuales y ciertamente necesarias en el mundo académico: por un lado, el trabajo colectivo de investigación y, por el otro, la articulación entre la investigación y la docencia.

En el análisis se recupera una forma de abordaje del sindicalismo que tiene amplia tradición en la Argentina, a saber, el estudio de la dinámica de la clase trabajadora y sus organizaciones en el espacio de trabajo. Sin embargo, merece ser resaltada una novedad metodológica con réditos teóricos: se realiza un análisis de casos múltiples y se construyen tipologías en base a diferentes fábricas. Esto implica, al menos, dos aportes importantes al campo de los estudios sindicales.

Primero, mediante el contraste entre las experiencias fabriles registradas, las autoras buscan superar un punto débil de los estudios sindicales dedicados al análisis de comisiones internas: el hecho de concentrarse exclusivamente en un espacio de trabajo puede redundar en una descripción pormenorizada de las características de una organización sindical particular. Por el contrario, los estudios de caso aquí no están puestos al servicio de analizar lo que hace específica a cada una de las experiencias, sino a establecer comparaciones entre casos de diferentes fábricas. Así, el análisis centrado de los espacios laborales se articula con el análisis mezzo de procesos comunes a las fábricas de la región.

Segundo, el hecho de realizar un estudio de casos múltiples permite mostrar la diversidad de un sector que puede parecer homogéneo. Estudios enfocados en analizar la acción sindical a partir de sus indicadores clásicos (afiliación sindical, negociación colectiva y conflictividad laboral) han destacado el protagonismo del sindicalismo en el sector industrial durante el período de la pos-convertibilidad (Senén González y Del Bono, 2013). El equipo coordinado por Varela muestra la heterogeneidad interna de este colectivo y afirma la necesidad de observar ese fenómeno “por abajo”.

En el marco de estos aciertos, quisiéramos señalar algunos puntos de debate. El diseño de la investigación supuso un muestreo tanto de las fábricas como de los trabajadores: se han concentrado en aquellos lugares donde existían CI o cuerpos de delegados consolidados (excluyendo a los que no cumplían con esta condición) y han decidido entrevistar a activistas, delegados, dirigentes sindicales y dirigentes empresarios. Como toda estrategia metodológica, esta decisión permite iluminar algunas aristas del fenómeno al tiempo que oscurece otras. Para poder abarcar los múltiples modos de vinculación con lo gremial presentes en las fábricas de zona norte del Gran Buenos Aires, queda pendiente indagar qué sucede en aquellas fábricas que no cuentan con CI ni cuerpos de delegados, e incluso cómo viven su experiencia gremial aquellos trabajadores de fábricas que sí cuentan con este tipo de organizaciones y que no son activistas, delegados o dirigentes. Siguiendo con el ejercicio de recuperación de las heterogeneidades que propone el libro, se podría sacar provecho analítico del estudio de estas experiencias, reponiendo las particularidades laborales, sectoriales y políticas que condicionan la experiencia sindical de estas fábricas.

Es preciso valorar el salto teórico hacia la construcción de tipologías de acción sindical que pueden resultar útiles para dialogar con otros casos de estudio. La tensión que se mantiene, como en cualquier tipología, es cómo hacer dialogar las particularidades de cada espacio de trabajo con el ejercicio de clasificación para que este no se vuelva un obstáculo. Es el caso, fundamentalmente, de categorías que contraponen delegados elegidos democráticamente y delegados impuestos por el sindicato, construcción política por arriba y por abajo, presencia politizadora y presencia disciplinante del sindicato, democracia sindical y burocracia sindical. Los ámbitos de trabajo que abordan en esta investigación allanan el camino al mostrar la interesante heterogeneidad que desborda aquellos pares opuestos.

También es ejemplo de ello la asociación entre tradiciones y prácticas políticas: mientras la “izquierda” aparece como un sinónimo de prácticas combativas, “peronismo” pareciera ser un antónimo. En relación con este punto, el libro recupera una preocupación clásica de los estudios sindicales en la Argentina, pues el análisis de las diversas tendencias político-ideológicas ha sido una constante en distintos momentos históricos. Sin embargo, consideramos que la ponderación de otras variables en el análisis puede contribuir a sortear algunas de esas dicotomías y a esquivar una explicación de las formas de hacer sindicato centrada únicamente en las tendencias políticas allí presentes. Nos referimos al estudio de las identificaciones laborales y profesionales, las relaciones de sociabilidad en el espacio de trabajo, los procesos de formación de cuadros políticos, las relaciones de parentesco y amistad, los vínculos con lo político y lo partidario, las identidades de género vinculadas al sindicalismo y otros aspectos sociales y culturales que emergen del análisis empírico en los trabajos de campo situados.

Dado que la pregunta -teórica y política- que subyace a esta compilación involucra una evaluación de las estrategias de los trabajadores y sus organizaciones, las teorizaciones propuestas por las autoras se ubican en el difícil equilibro entre describir lo que el sindicalismo es respecto de lo que debería ser desde la perspectiva del sindicalismo radical. Efectivamente, la pregunta por la estrategia sindical constituye una vacancia en el período que analizan. El recorte empírico obedece, como explica Varela, a la potencialidad del sindicalismo radical para revitalizar a los sindicatos, más allá de que esto no sea una tendencia generalizada dentro del movimiento obrero. Al respecto, cabe una pregunta sobre los alcances de estas experiencias con relación al sindicalismo de base y a la dinámica sindical en general: ¿se podría arribar a conclusiones similares estudiando otras zonas fabriles o los casos aquí presentados responden a una particularidad socioespacial? Vale la pena delimitar las condiciones que hacen posible estas particulares experiencias fabriles de base en la zona norte de Gran Buenos Aires, donde la existencia de militancia partidaria de izquierda es, sin duda, una causa, pero no la única.

El libro aborda un interrogante de larga data en las teorías de la acción sindical: la pregunta por sus alcances y limitaciones, por la relación entre lo gremial y lo político, lo sindical y lo partidario. El gigante se ha fragmentado y las autoras analizan ese proceso de fragmentación poniendo el foco en la dinámica de las comisiones internas a la vez que sientan una posición respecto a la posibilidad de que continúe fragmentado o se recomponga por abajo. De ahí no se desprende que todas las respuestas a la “fragmentación del gigante” se encuentren en esa escala. También se han fragmentado los colectivos de trabajadores y sus dirigencias; en todo caso, aún queda pendiente la siguiente pregunta: ¿de qué otros modos se ha fragmentado el gigante?

 

Referencias bibligráficas

Senén González, C., y Del Bono, A. (2013). La revitalización sindical en Argentina: alcances y perspectivas. Buenos Aires: UNLAM-Prometeo. Recuperado de: http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/ar/ar-030/index/assoc/D8834/revitalizacionsindical.pdf#page=125

Torre, J. C. (1983). El gigante invertebrado: los sindicatos en el gobierno, Argentina 1973-1976. Buenos Aires: Siglo XXI editores.

Upchurch, M., y Mathers, A. (2012). “Neoliberal Globalization and Trade Unionism: Toward Radical Political Unionism?” Critical Sociology, v. 38, n.° 2, pp. 265-280. Recuperado de: https://doi.org/10.1177/0896920510396384

 



[1] Usaremos el femenino “autoras” para generalizar cada vez que nos refiramos a quienes escriben en esta compilación debido a que siete de los ocho colaboradores son mujeres.

[2] De aquí en adelante, CI.