Editorial

La economía ¿también feminista?: una apuesta por otra economía

 

Espacio de Economía Feminista de la SEC

 

Estamos en frente a una crisis civilizatoria donde a través de las multidimensiones salen a la luz perversidades relativas tanto a la forma en que se (mal)sostiene la vida como a la comprensión misma de la vida. Esta crisis está caracterizada por el incremento generalizado de las situaciones de precariedad en la vida, por el acortamiento del hilo de continuidad entre precariedad y exclusión y por un proceso de hipersegmentación social: se multiplican las desigualdades, y se complejizan las vías de inclusión/exclusión.

            Tanto las encrucijadas neodesarrollistas pasadas como la actual profundización de los proyectos neoliberalizadores comparten el punto de anclaje en el capitalismo. Si la Economía Feminista toma su sentido inicial en el descubrimiento del otro oculto, la Sostenibilidad de la Vida lo hace al desplazar el eje analítico desde los procesos de valorización de capital hacia los procesos de sostenibilidad de la vida. Ya que no se trata de entender la producción por un lado y la reproducción por otro, sino –dinámicamente- el complejo entretejido de ambos sistemas. En este sentido, esta perspectiva en la economía feminista plantea la existencia de un conflicto irresoluble entre el proceso de acumulación de capital y el de sostenibilidad de la vida, conocido también como el conflicto capital-vida, donde el sistema socioeconómico se plantea como un iceberg asentado sobre esferas feminizadas e invisibilizadas.

            Mirado desde este enfoque ángulo, se habla de crisis cuando los procesos que regeneran la vida, quiebran o se ponen en riesgo. Es decir, modelos de producción que ponen en riesgo al ambiente implican no solo una crisis ecológica sino también una crisis de reproducción social y de los cuidados. Sin embargo, los estallidos de la crisis no son las crisis en sí. En el Sur Global, el arrasamiento de las medidas neoliberales implica poner la vida misma en juego. La crisis de reproducción social implica el impedimento de amplios sectores de la población de tener capacidad de acceder a los recursos necesarios para garantizar el desenvolvimiento de su vida personal y familiar, y su inclusión como personas con plenos derechos. Asimismo, el impacto al conjunto de la población no es el del estallido sino la respuesta política que ataca las condiciones de vida.

            Es importante pensar que, en un contexto global de enormes desigualdades, no sólo la clase, sino el género, la racialidad y la etnicidad son claros vectores de desigualdad. Basta ver que en el territorio que vivimos, un 76% de las mujeres cotidianamente realizan trabajo doméstico y de cuidados, y le dedican a éstas en promedio 2,5 horas diarias más que los varones, evidenciando dobles y triples jornadas laborales de las mujeres. La desigualdad de género no es solo simbólica y subjetiva: la materialidad de cómo nos organizamos como sociedad, cómo se organiza la producción y la reproducción (las condiciones materiales de existencia) muestra que la violencia de género verifica entramados complejos, y la violencia económica se encuentra como un objeto constitutivo y central de este fenómeno.

            La Economía Feminista se viene construyendo como proyecto político y académico en abierta resistencia a las miradas ortodoxas y convencionales en el campo de la economía. Poner a los distintos trabajos, remunerados y no remunerados, visibles e invisibles, los bienes comunes y la sostenibilidad de la vida en foco es central para esta disciplina. La contribución de la Economía Feminista se vuelve por tanto crucial para el entendimiento de la crisis de reproducción social y de las violencias neoliberales e iliberales que hoy comandan las dinámicas nacionales, regionales y globales con especial contundencia. En un contexto de plena vulnerabilidad de la vida, se propone como una perspectiva que retomando ideas centrales de las discusiones teóricas históricas de los feminismos, y haciendo eje en el enfoque de sostenibilidad de la vida, se plantea como alternativa que trabaje por propuestas más progresivas para las agendas y los movimientos feministas, considerando tanto las estrategias de disputa en las políticas públicas como en las estrategias de resistencia autónoma en y para los movimientos sociales.

 

Surgimiento del espacio y presentación del dossier

Es en este proyecto que nos embarcamos como Espacio de Economía Feminista en la Sociedad de Economía Crítica, y adherimos que no es sólo un programa académico sino que es uno político, de transformación. El Espacio de Economía Feminista se conformó en 2016, interpeladas por la invisibilización de parte de las corrientes económicas –las hegemónicas como las críticas- de las asimetrías de género y cómo estas se vinculan directamente con la economía y con nuestros espacios de organización y vivencias cotidianas. Entendemos que las asimetrías de género en las relaciones de producción y reproducción son una forma más en las que el sistema patriarcal precariza a las personas de manera diferencial y es por esto que el género -tanto como la racialidad y la etnicidad- son indispensables para críticar, entender y transformar las complejas tramas de la economía. Es en este proyecto que estamos embarcadas y creemos que este momento resulta indispensable para organizarnos ante esta cosa escandalosa y la insostenibilidad de nuestras vidas. Estamos convencidas de que una economía verdaderamente crítica debe ser profundamente feminista, y eso implica poner la sostenibilidad de la vida en el centro del debate.

            Es por esto que, desde Cuadernos de Economía Crítica y el Espacio de Economía Feminista de la Sociedad de Economía Crítica, publicamos este número especial de la revista bajo el tema de “La Economía feminista desde América Latina”. Este dossier está compuesto por tres artículos de investigación y una entrevista a modo de Intervención. El artículo “Avances fundamentales en la Economía Feminista en América Latina” de Natalia Escobar Vaquiro reúne y actualiza un recorrido por la producción teórica reciente de las principales exponentes de la Economía Feminista en América Latina y representa una contribución en tanto aporte situado desde nuestra región es una fuente de valor que ayuda a comprender en específico las tramas que hoy están siendo discutidas sobre los problemas sociales que nos atañen en la realidad regional y local. En el marco del tema de la organización social del cuidado está el trabajo “Los desafíos del Estado para el abordaje de la desigualdad. El caso de la coordinación interinstitucional para la implementación de políticas de cuidado infantil en Argentina.”, en el cual Gabriela Marzonetto y Corina Rodríguez Enríquez se preguntan cuál ha sido la respuesta estatal en Argentina en materia de políticas de cuidado de niños y niñas pequeños. En el desarrollo de su investigación, las autoras muestran las principales medidas en torno al cuidado de niñas y niños a nivel nacional (como las licencias por maternidad y los establecimientos de desarrollo infantil) y analizan minuciosamente el rol que distintas reparticiones del gobierno tienen en torno a las mismas (como el ministerio de Desarrollo Social, el de Trabajo, ANSES, entre otros). Como conclusión señalan que, más allá de la capacidad de coordinación que pueda haber entre los distintos organismos y actores involucrados, lo que se requiere es la voluntad del Estado en términos de diseño de políticas políticas públicas. Asimismo, el trabajo “La responsabilidad familiar corporativa frente al problema de la conciliación familia-trabajo. Tensiones entre el derecho al cuidado y la inversión en capital humano en Argentina” de Delfina Julieta Schenone Sienra y Martín Alejandro Oliva nos adentra en otro de los problemas de la organización social del cuidado, la conciliación familiar y la responsabilidad de los mercados y las empresas como parte del diamante de cuidados. El trabajo invita a analizar críticamente la lógica desde la cual se conciben y emprenden las acciones familiarmente amigables desde el concepto de responsabilidad familiar corporativa y cuáles son las relaciones y tensiones con las opciones de políticas que se presentan desde los movimientos y la producción de conocimiento feminista.

            Por último, en el espacio de Intervenciones, presentamos una entrevista exclusiva de la investigadora Luisina Bolla a la Dra. Francesa Jules Falquet sobre el "feminismo materialista francófono", sus análisis del trabajo de las mujeres en el contexto del neoliberalismo global y las imbricaciones entre las relaciones sociales de sexo, clase y "raza". Sin dudas, el tema destacado por Falquet es algo que la economía feminista, en su programa tanto académico como político, no debe obviar en tanto se tratan distintas dimensiones de la forma en la que el capitalismo explota a las trabajadoras y trabajadores en su afán por aumentar las ganancias.

            Expresamos así nuestro apoyo a la producción de conocimientos innovadora y a las luchas por pluralidad de orientaciones de la política científico-tecnológica en nuestros territorios, de las que participamos activamente, disputando por la producción de una ciencia que también sea feminista, antirracista que aporte al pluralismo y la criticidad en la producción de contenidos para pensar nuestros problemas como sociedad Invitamos a todas las lectoras y lectores a leer y difundir este número de CEC, y a pensar nuevas preguntas desde de la Economía Feminista que puedan ser abordadas e investigadas interdisciplinariamente a futuro.