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Mientras el proyecto de ley seguía el procedimiento de tratamiento legislati-
vo y algunos grupos de la Confederación General del Trabajo (CGT) sostenían
reuniones con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, los sectores combativos
empezaron a movilizarse contra el mismo. El 20 de noviembre, la Corriente
Federal de los Trabajadores (CGT), la Central de los Trabajadores de la Argen-
tina (CTA-T) y la CTA Autónoma (CTA-A) realizaron un encuentro sindical en
Luján. Allí, Pablo Moyano –secretario Adjunto de la Federación de Camione-
ros–, denunció una “nueva Banelco” (Natalucci, 2019), recordada como la ley
de reforma laboral aprobada en mayo de 2000 en la que se difundió que el
gobierno presidido por Fernando De La Rúa había pagado coimas a los se-
nadores del Partido Justicialista (PJ) para su aprobación, reactivando los fan-
tasmas de corrupción. Aquel 20, los nucleamientos sindicales denieron una
movilización al Congreso. Ambas cuestiones fueron claves para que Miguel
Pichetto, presidente del bloque del PJ en el Senado, exigiera el aval público
de la CGT junto con su participación en la Comisión de Trabajo para que los
senadores votaran a favor (La Política Online, 23 de noviembre de 2017). El 29,
con la consigna “No es reforma, es ajuste. Basta!”, se concentraron miles de
manifestantes en el Congreso. El 14 de diciembre se organizó otra manifes-
tación que al ser duramente reprimida obligó a postergar la sesión. El 18 se
reanudó el debate en torno a la reforma previsional y con él la concentración
de manifestantes, junto con un paro convocado por la CGT; en horas de la
noche se organizaron cacerolazos. Ese día, con el trasfondo de la represión,
se aprobó la reforma previsional; la laboral quedó fuera del juego legislativo
por la alta movilización y el lobby parlamentario sindical.
Ahora bien, ¿el derrotero legislativo de Cambiemos implicó que no se haya
podido avanzar en la reforma de las relaciones laborales en un sentido re-
gresivo? No, más bien el gobierno impulsó cambios utilizando diferentes
medios y mecanismos. A partir de esta contextualización, nos proponemos
analizar la reconguración de las relaciones laborales durante el gobierno
de Cambiemos. Nuestro argumento se orienta a mostrar que el gobierno,
frente a la imposibilidad de modicar la legislación –en especial la Ley de
Contrato de Trabajo–, impulsó una reforma “de hecho”, entendiendo por tal
la intervención gubernamental sobre el mundo del trabajo a partir de estra-
tegias diversas con la intención de disciplinar a la clase trabajadora. Esta
reforma “de hecho” fue posible, por un lado, y principalmente, por la decisión
del gobierno nacional de avanzar sobre los derechos de los trabajadores en
una clave de precarización y liberalización del empleo asalariado. Por otro,
por la posición principalmente corporativa del movimiento obrero (respecto
de sus reclamos de recomposición salarial y despidos) y la imposibilidad de
construir espacios de lucha por fuera del orden “económico”. El resultado
de este proceso fue una mayor heterogeneización de la clase trabajadora
en términos de sus condiciones laborales y salariales, como también de la
cobertura de la seguridad social –como obra social y aportes–.
Ana Natalucci y Francisco Favieri
El artículo está organizado en las siguientes secciones. Una primera don-
de exponemos los principales lineamientos teóricos y metodológicos. En la
segunda abordamos el giro neoconservador promovido por el gobierno na-
cional. Luego, nos dedicamos a reconstruir las estrategias de Cambiemos
para socavar el poder institucional de los sindicatos. En la cuarta sección,
exponemos los principales lineamientos para entender la conictividad para
contar con un panorama completo, más allá del accionar de los sectores más
combativos. Finalmente, ofrecemos una reexión de la reforma “de hecho” y
sus resonancias en el presente.
1. Perspectiva teórica y métodos
Respecto de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Cambiemos, la
literatura se ha ocupado de cuatro grandes temas. Primero, los análisis sobre
los cambios en las normativas que regulan la relación entre el capital-traba-
jo, que consideran el texto de los proyectos de ley (Marticorena, 2018; Harari
y Bill, 2021). Una segunda línea se concentró en “el efecto disciplinador de
la crisis económica en el mercado de trabajo [considerando] la hipótesis de
una suerte de reforma laboral ‘de hecho’” (D’Urso, 2021, p. 3), debido a cam-
bios en la política económica que incrementaron la desocupación, la preca-
rización y contribuyeron con el deterioro de los salarios. Tercera, Reiri (2022)
analizó la reforma a la luz de los cambios en la estructura del Ministerio de
Trabajo de la Nación como una estrategia para la creación de una nueva ins-
titucionalidad. Finalmente, una línea que pone en relación los proyectos le-
gislativos, la economía política del gobierno y la conictividad (Barrera Insúa
y Pérez, 2019). Este artículo dialoga con la segunda y cuarta línea, dado que
consideramos aspectos relativos a la política económica del gobierno, con-
siderando la dinámica de los principales indicadores del mercado de trabajo,
pero enfatizamos sobre la idea de reforma “de hecho” como una estrategia
deliberada del gobierno para avanzar con cambios en el mundo del trabajo.
En términos conceptuales, seguimos una concepción maximalista de la no-
ción de reforma, incluyendo aspectos económicos, laborales y normativos.
Si bien los contextos y condiciones económicas no explican por sí mismos
los cambios en el mundo del trabajo, como tampoco lo hacen las estrategias
sindicales, en términos epistemológicos no es posible estudiar la acción so-
cial –o colectiva– descontextualizada y desconociendo las condiciones que
la posibilitan o constriñen (Giddens, 2007). En tal sentido, vamos a conce-
bir la noción de reforma laboral no solo como modicación de la normati-
va relativa y especíca (sea la ley de contrato de trabajo o de asociaciones
sindicales, de empleo público, etcétera), sino como el conjunto combinado
de políticas, estrategias y discursos que tiene como n la modicación de
la participación de la clase trabajadora en la estructura económica a partir
de su disciplinamiento. Además, vamos a indicar que esas reformas son re-
gresivas cuando apunten a mejorar las condiciones y benecios del capital
La reforma laboral “de hecho” de Cambiemos: efectos sobre el trabajo y los...