Número 24, Año 12, Julio 2026.  
Entre deuda, garantía y liquidez: los swaps de divi-  
sas en la literatura académica.  
Rocío Ceballos  
EIDAES-UNSAM/CONICET  
Between debt, collateral and liquidity: currency swaps in the academic  
literature  
Entre dívida, garantia e liquidez: os swaps de moedas na literatura aca-  
dêmica  
Fecha de recepción: 22 de abril de 2026  
Fecha de aprobación: 5 de junio de 2026  
Resumen  
Este artículo revisa la literatura académica sobre los acuerdos de swap de  
divisas y los examina como instrumentos de provisión internacional de liqui-  
dez, respaldo financiero, internacionalización monetaria y diplomacia finan-  
ciera. A partir de una revisión bibliográfica cualitativa, analiza su evolución  
desde la crisis financiera global de 2008, con foco en tres experiencias: las  
líneas de liquidez de la Reserva Federal, la Iniciativa de Chiang Mai y los  
swaps bilaterales promovidos por el Banco Popular de China. El trabajo sos-  
tiene que los swaps no pueden comprenderse como herramientas moneta-  
rias meramente técnicas, sino como dispositivos heterogéneos y dinámicos,  
configurados por las asimetrías de la arquitectura financiera internacional,  
los intereses estratégicos de los Estados y la política doméstica. La revisión  
identifica tres dimensiones analíticas: los efectos geoeconómicos y finan-  
cieros, su papel en la red global de seguridad financiera y sus determinantes  
político-geopolíticos. Finalmente, señala vacíos relevantes, especialmente  
en torno al vínculo entre swaps, deuda y agencia estatal.  
Palabras clave: swaps de divisas, diplomacia financiera, arquitectura finan-  
ciera internacional  
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Rocío Ceballos  
Entre deuda, garantía y liquidez: los swaps de divisas en la literatura académica  
Abstract  
La Arquitectura Financiera Internacional (AFI) refiere al entramado de insti-  
tuciones, normas y comportamientos que organizan las relaciones monetar-  
ias y financieras públicas y privadas a escala internacional (Carrera, 2009),  
así como a los actores, instituciones y procesos que configuran su funciona-  
miento concreto (Castiglioni, 2026). Este entramado enfrenta cuestionamien-  
tos persistentes en torno a su legitimidad, eficacia y capacidad de respuesta  
frente a desafíos contemporáneos como la crisis de deuda soberana, el cam-  
bio climático y la limitada representación del Sur Global en los organismos de  
Bretton Woods (Kentikelenis et al., 2016; Chin & Gallagher, 2025).  
En este contexto, la crisis de 2008 constituyó un punto de inflexión al expo-  
ner las fragilidades del sistema financiero global, revalorizar los mecanismos  
de provisión de liquidez de emergencia y poner de manifiesto la dependen-  
cia estructural del dólar y sus implicancias para las economías emergentes  
(Eichengreen, 2009; Salama, 2010; Perks et al., 2021).  
Como respuesta a estas tensiones, las líneas swap reaparecieron como in-  
strumentos clave para responder a episodios de estrés financiero. Aunque  
su operatoria es más compleja que la de un préstamo convencional, en los  
hechos funcionan como una forma de préstamo garantizado: una parte ac-  
cede a liquidez en moneda extranjera a cambio de entregar su propia mone-  
da, dentro de límites y plazos previamente acordados (McDowell, 2019; Li  
et al., 2020). Sin embargo, su relevancia excede esta dimensión técnica, ya  
que también constituyen instrumentos con implicancias más amplias para  
la provisión internacional de liquidez y la articulación de relaciones monetar-  
ias internacionales (Bahaj & Reis, 2021).  
La literatura reciente muestra que los swaps no solo operan como herra-  
mientas de estabilización financiera, sino también como dispositivos atrave-  
sados por relaciones de poder, criterios de selectividad, objetivos estratégi-  
cos y negociaciones interestatales (Broz & Zhang, 2018; McDowell, 2019; Li  
et al., 2020; Fernández Alonso, 2022). Por ello, su análisis requiere inscrib-  
irlos en una discusión más amplia sobre la gobernanza monetaria interna-  
cional, las transformaciones de la arquitectura financiera global y, de manera  
todavía incipiente, sus vínculos con la deuda.  
This article reviews the academic literature on currency swap agreements  
and examines them as instruments of international liquidity provision, finan-  
cial backstopping, monetary internationalization, and financial diplomacy.  
Based on a qualitative bibliographic review, it analyzes their evolution since  
the 2008 global financial crisis, focusing on three experiences: the Federal  
Reserve’s liquidity lines, the Chiang Mai Initiative and bilateral swaps pro-  
moted by the People’s Bank of China. The paper argues that swaps cannot  
be understood as merely technical monetary tools, but as heterogeneous  
and dynamic devices shaped by asymmetries in the international financial  
architecture, states’ strategic interests, and domestic politics. The review  
identifies three analytical dimensions: geoeconomic and financial effects,  
their role within the global financial safety net, and their political and geopo-  
litical determinants. Finally, it highlights relevant gaps, particularly regarding  
the relationship between swaps, debt, and state agency.  
Keywords: currency swaps, financial diplomacy, international financial archi-  
tecture  
Resumo  
Este artigo revisa a literatura acadêmica sobre os acordos de swap de moe-  
das e os examina como instrumentos de provisão internacional de liquidez,  
respaldo financeiro, internacionalização monetária e diplomacia financeira.  
Com base em uma revisão bibliográfica qualitativa, analisa sua evolução  
desde a crise financeira global de 2008, com foco em três experiências: as  
linhas de liquidez do Federal Reserve, a Iniciativa de Chiang Mai e os swaps  
bilaterais promovidos pelo Banco Popular da China. O artigo argumenta  
que os swaps não podem ser compreendidos como ferramentas monetá-  
rias meramente técnicas, mas como dispositivos heterogêneos e dinâmicos,  
moldados pelas assimetrias da arquitetura financeira internacional, pelos in-  
teresses estratégicos dos Estados e pela política doméstica. A revisão iden-  
tifica três dimensões analíticas: os efeitos geoeconômicos e financeiros, seu  
papel na rede global de segurança financeira e seus determinantes político-  
-geopolíticos. Por fim, destaca lacunas relevantes, especialmente quanto à  
relação entre swaps, dívida e agência estatal.  
La expansión de los swaps bilaterales impulsada por el Banco Popular de  
China desde 2009 ilustra este desplazamiento. A diferencia de las líneas de  
liquidez de la Reserva Federal, organizadas alrededor del dólar y caracteriza-  
das por una fuerte selectividad, la estrategia china de internacionalización  
del renminbi se apoyó en acuerdos swap con un amplio abanico de países.  
Estos mecanismos buscaron estabilizar mercados, facilitar el comercio y  
la inversión, ampliar el uso internacional de la moneda china, fortalecer la  
proyección financiera externa de Pekín y generar nuevas formas de acceso  
Palavras-chave: swaps de moedas, diplomacia financeira, arquitetura finan-  
ceira internacional  
Introducción  
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Rocío Ceballos  
Entre deuda, garantía y liquidez: los swaps de divisas en la literatura académica  
a liquidez por fuera de los canales tradicionales dominados por Occidente  
(Aizenman et al., 2011; Perks et al., 2021). Así, los swaps se han convertido en  
una pieza relevante de la proyección geoeconómica china y en un indicador  
de las tensiones y reacomodamientos del orden monetario internacional.  
Esta dinámica se inscribe en una red de seguridad financiera global más  
diversificada y multinivel, en la que China participa mediante acuerdos swap,  
mecanismos de reserva y nuevos bancos multilaterales de desarrollo, como  
el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) y el Nuevo Banco de  
Desarrollo (NDB) (Chin & Gallagher, 2025). En paralelo, su ascenso renovó la  
importancia de la diplomacia económica y, dentro de ella, de la diplomacia  
financiera, entendida como la gestión de las relaciones financieras interna-  
cionales mediante procesos de negociación, coordinación y toma de deci-  
siones entre Estados, bancos centrales y otros actores relevantes (Bayne &  
Woolcock, 2007; Bayne, 2008; Joudar & Dinar, 2022).  
Desde la Economía Política Internacional, este trabajo aborda los swaps de  
divisas en clave de diplomacia financiera, entendida como una perspectiva  
que permite analizar la interacción entre finanzas internacionales, relaciones  
de poder, estrategias estatales y disputas domésticas. Esta aproximación  
parte de la premisa de que economía y política no constituyen esferas se-  
paradas, sino dimensiones mutuamente constitutivas (Fernández Alonso,  
2022; Strange, 1975), por lo que los swaps no pueden ser reducidos a arreglos  
técnicos entre bancos centrales. A partir de una revisión bibliográfica cuali-  
tativa, el artículo reconstruye los principales enfoques, problemas y debates  
sobre estos instrumentos, examinados como mecanismos de provisión de  
liquidez, respaldo financiero, internacionalización monetaria y proyección  
geoeconómica. Al mismo tiempo, sostiene que su análisis gana densidad  
cuando se los sitúa en el campo de la diplomacia financiera, y sugiere que el  
vínculo entre swaps y deuda constituye un terreno todavía poco explorado.  
El artículo se estructura en tres partes. En la primera parte se describen  
las características y los usos que, a lo largo del tiempo, han adquirido los  
acuerdos swap otorgados por la Reserva Federal de los Estados Unidos, la  
iniciativa regional Chiang Mai y los acuerdos del Banco Popular de China.  
En la segunda, se ordenan los antecedentes bajo tres dimensiones analíti-  
cas: la económico-financiera, la de la arquitectura financiera internacional y  
la político-geopolítica. Finalmente, se presentan las conclusiones, donde se  
sintetizan los principales campos explorados por la literatura y se señalan  
vacíos que pueden orientar futuras agendas de investigación, entre ellos, los  
vínculos con la deuda.  
swaps de monedas  
La crisis sistémica de 2008 resquebrajó la confianza en un régimen de cre-  
cimiento basado en la desregulación y la globalización financiera y comercial  
(Salama, 2010). Originada en la economía estadounidense, la crisis expuso  
fragilidades estructurales del sistema financiero internacional, se propa-  
gó rápidamente al conjunto del sistema global y revalorizó los instrumen-  
tos de provisión de liquidez, entre ellos los acuerdos de swap de monedas  
(Chesnais, 2008; Eichengreen, 2009).  
Los países desarrollados se vieron afectados principalmente a través del  
canal financiero, debido a la escasez de liquidez y la liquidación de activos  
externos, mientras que los países en desarrollo enfrentaron el impacto, sobre  
todo, mediante la contracción del comercio internacional (Alonso, 2011). En  
América Latina, el impacto financiero directo fue más acotado que en las eco-  
nomías desarrolladas, debido en parte a mejores posiciones de balance, me-  
nor endeudamiento público externo y una mayor importancia de operaciones  
bancarias registradas y fondeadas localmente (Jara et al., 2009). Sin embar-  
go, ello no eliminó la exposición de las economías emergentes a episodios  
de restricción de liquidez internacional, dado que una proporción significativa  
de las transacciones internacionales está denominada en dólares estadoun-  
idenses (Perks et al., 2021). En ese contexto, las líneas swap adquirieron rele-  
vancia como mecanismos de provisión temporal de liquidez externa.  
En este marco, los acuerdos de swap de monedas reaparecieron como in-  
strumentos centrales de la diplomacia financiera internacional, entendida  
como la gestión de relaciones financieras y la negociación de mecanismos  
de financiamiento externo entre Estados y autoridades monetarias (Bayne,  
2008; Joudar & Dinar, 2022). En términos generales, una línea de liquidez  
entre bancos centrales puede definirse como un acuerdo para proporcionar  
liquidez en la moneda emitida por el banco central de origen al banco cen-  
tral receptor, bajo condiciones preestablecidas de tasa de interés y plazo de  
repago (Aizenman et al., 2011; Bahaj & Reis, 2021). Por su estructura temporal,  
un swap se asemeja a una operación colateralizada: las partes intercambi-  
an monedas y acuerdan revertir la operación en una fecha futura; durante  
ese período, la moneda del banco central receptor funciona como garantía  
(Bahaj & Reis, 2022a). En muchos casos, además, estas líneas no llegan a  
utilizarse efectivamente.  
Más allá de esta definición técnica, los swaps constituyen instrumentos de  
política financiera internacional cuya función, alcance y diseño varían según  
los actores involucrados, los objetivos perseguidos y las condiciones del  
sistema internacional. Por ello, los swaps no deben entenderse como me-  
canismos homogéneos, sino como instrumentos flexibles y dinámicos, cuyo  
1. Crisis de la globalización y reemergencia de la diplomacia financiera de los  
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uso y significado han evolucionado en el tiempo.  
de mecanismos externos de financiamiento.  
En su diseño original, la CMI funcionó como un esquema descentraliza-  
do que permitía a los países participantes intercambiar sus monedas por  
dólares estadounidenses ante episodios de tensión financiera. En 2010, se  
transformó en un mecanismo multilateral formal, la Iniciativa de Multilateral-  
ización de Chiang Mai (CMIM), con reglas operativas comunes, aportes finan-  
cieros definidos y principios explícitos de gobernanza. Japón y China asum-  
ieron roles centrales, con participaciones del 32% cada uno, seguidos por  
Corea del Sur, con el 16%, y los países de la ASEAN. La crisis financiera global  
aceleró esta formalización y contribuyó a ampliar el alcance del mecanismo,  
que evolucionó desde un diseño centrado en el intercambio por dólares hacia  
la posibilidad de utilizar monedas domésticas en caso de necesidad.  
No obstante, la CMIM mantuvo una vinculación parcial con el FMI: los  
países pueden acceder a una fracción limitada de los fondos sin condiciona-  
lidad (20%), mientras que el acceso al monto principal (80%) continúa atado  
a programas con el organismo. Así, aunque representó un avance en la con-  
strucción de una red regional de liquidez cooperativa, la experiencia asiática  
también evidenció las dificultades de construir arreglos plenamente autóno-  
mos en un sistema monetario dominado por el dólar (Aizenman et al., 2011).  
En este sentido, Chiang Mai ilustra una configuración distinta del uso de  
los swaps: un instrumento de cooperación regional más institucionalizado,  
aunque condicionado por restricciones de escala y por su inserción en una  
arquitectura financiera internacional jerárquica.  
1.1. La reactivación global: el rol de la Reserva Federal  
Los swaps no son un instrumento novedoso: fueron utilizados durante Bre-  
tton Woods para preservar el patrón oro y luego perdieron relevancia con la  
transición hacia regímenes de tipo de cambio flexible. Aunque la Fed cance-  
ló formalmente la mayoría de sus líneas en desuso en 1998 — con excepción  
de Canadá y México—, el instrumento reapareció de forma puntual tras los  
atentados del 11 de septiembre de 2001 y adquirió centralidad sistémica du-  
rante la crisis financiera global de 2008-2009.  
En ese contexto, la Fed activó catorce líneas swaps bilaterales modernas  
con los bancos centrales de Brasil, México, Corea y la Autoridad Monetaria  
de Singapur, por montos de hasta USD 30.000 millones cada uno (Aizen-  
man, 2010). Estos acuerdos permitieron canalizar liquidez en dólares hacia  
los sistemas financieros locales y mitigar tensiones en los mercados inter-  
nacionales. Si bien fueron inicialmente discontinuados en 2010, la crisis de  
deuda soberana europea motivó su reactivación.  
A partir de 2013, la Fed institucionalizó este mecanismo mediante líneas  
permanentes con el ECB, el Banco de Japón (BOJ), el BOE y el SNB, conso-  
lidando una red jerárquica de provisión internacional de liquidez centrada  
en el dólar estadounidense (Bahaj & Reis, 2018, 2021, 2022b). Este accionar  
puso de manifiesto una transformación clave en el rol de los bancos centra-  
les: durante la crisis, pasaron de actuar como prestamistas de última instan-  
cia en sus economías domésticas a desempeñarse como actores capaces  
de sostener la liquidez del sistema financiero internacional (Machinea, 2009,  
p. 48). Sin embargo, el acceso a esta red no fue universal, lo que evidenció  
las asimetrías estructurales de la AFI. Así, el caso de la Fed ilustra cómo  
un mismo instrumento puede operar simultáneamente como mecanismo de  
estabilización financiera global, dispositivo de reproducción de jerarquías y  
señal de afinidad dentro del sistema internacional.  
1.3. La proyección de China: los swaps como instrumento de diplomacia fi-  
nanciera  
En un contexto caracterizado por una provisión internacional de liquidez  
asimétrica y por las limitaciones de los mecanismos regionales existentes,  
la República Popular China (RPC) comenzó a desarrollar una estrategia pro-  
pia basada en la expansión de acuerdos bilaterales de swap de divisas. A  
diferencia de los esquemas previamente analizados, este proceso no sólo  
respondió a necesidades de estabilización financiera, sino que se articuló  
con objetivos más amplios de política económica y proyección internacional.  
A través de esta política, el país fue consolidándose como un actor relevante  
en la transformación de la AFI.  
A partir de 2009, el Banco Popular de China (PBOC) impulsó la firma de  
acuerdos swap con múltiples países, entre ellos Argentina, Indonesia y Ma-  
lasia. A diferencia de los swaps de la Fed — orientados principalmente a pro-  
veer liquidez en dólares a un conjunto selecto de economías—, los swaps  
del PBOC se vincularon con una estrategia más amplia de internacionali-  
1.2. La respuesta regional: la Iniciativa Chiang Mai  
En paralelo, y antes de la crisis global, Asia oriental había comenzado a  
desarrollar mecanismos propios de provisión de liquidez. La Iniciativa de  
Chiang Mai (CMI), lanzada en mayo de 2000, surgió como respuesta a la  
crisis financiera asiática de 1997-1998 y como reacción crítica al rol del Fondo  
Monetario Internacional (FMI) (Brandão Monte, 2021). El acuerdo estableció  
una red de swaps bilaterales entre los países de la Asociación de Naciones  
del Sudeste Asiático (ASEAN) y las tres principales economías del noreste  
asiático —China, Japón y Corea del Sur— con el fin de reducir la dependencia  
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zación del renminbi (RMB) y de ampliación de la presencia china en la AFI  
(Aizenman et al., 2011; Perks et al., 2021). La magnitud alcanzada por esta  
red muestra que no se trató de acuerdos aislados, sino de un dispositivo  
sistemático de la política financiera externa china: para febrero de 2024, el  
PBOC había firmado más de 40 acuerdos bilaterales de swaps de divisas  
con bancos centrales extranjeros o autoridades monetarias, de los cuales 31  
se encontraban vigentes, por un monto total aproximado de 4,16 billones de  
yuanes, equivalentes a alrededor de USD 586.000 millones (Xinhua, 2024).  
En este sentido, los swaps chinos pueden interpretarse como un mecanis-  
mo alternativo de diplomacia financiera (Bayne, 2008) que, si amplía el acce-  
so a la liquidez para países excluidos de la red tradicional, también introduce  
criterios selectivos y nuevas formas de condicionamiento. De este modo, los  
swaps aparecen como instrumentos ambivalentes, que combinan funciones  
de asistencia financiera con objetivos estratégicos.  
De esta forma, la proliferación de acuerdos bilaterales de swap contribuyó  
a complejizar la AFI, no solo por la expansión de estos instrumentos, sino  
también por la diversificación de las monedas involucradas, en parte debido  
a que estos mecanismos dejaron de estar denominados exclusivamente en  
dólares estadounidenses (Bahaj & Reis, 2018).  
En este marco, otros bancos centrales comenzaron a adoptar instrumentos  
similares, ampliando el alcance y la diversidad de monedas involucradas en  
la cooperación monetaria internacional. Entre estos casos, el Banco Nacio-  
nal Suizo (SNB) estableció líneas de swap denominadas en francos suizos  
(CHF) y euros (EUR) con el Banco Nacional de Polonia (NBP), el Banco Nacio-  
nal de Hungría (MNB) y el ECB durante la crisis financiera global, lo que evi-  
dencia que el swap constituye un instrumento replicable que puede adoptar  
configuraciones diversas.  
De manera análoga, el BOJ conformó una red acotada de líneas de swap  
denominadas en yenes en la región de Asia-Pacífico durante la pandemia  
de COVID-19 (Bahaj & Reis, 2021). En conjunto, estas experiencias reflejan  
una AFI más fragmentada y con tendencias a la multipolaridad, en las cua-  
les los swaps desempeñan un papel creciente en la provisión de liquidez  
internacional.  
Este escenario dio lugar a una línea de análisis empíricos centrada en las  
dimensiones geoeconómica y financiera, la arquitectura financiera interna-  
cional y la política-geopolítica, incluidos los factores domésticos y los deter-  
minantes de la asignación de los swaps. A partir de este punto, la literatura  
comienza a analizar a los swaps no solo como instrumentos técnicos, sino  
como objetos de estudio complejos que requieren abordajes multidimensio-  
nales. Sobre esta base, se revisan los principales antecedentes académicos  
sobre la materia para identificar sus principales aportes y limitaciones.  
2. Debates teóricos y evidencia empírica sobre los acuerdos swap de divisas  
2.1. Dimensión geoeconómica y financiera  
La literatura sobre swaps de monedas los ha analizado desde dos perspec-  
tivas: una funcional, centrada en su impacto sobre variables económicas  
concretas, y otra sistémica, que los concibe como instrumentos de política  
macrofinanciera. La evidencia muestra que sus efectos no son homogéneos,  
sino que dependen del diseño de los acuerdos, de los objetivos de política  
económica y del contexto de implementación. En esa línea, Abdullahi (2019)  
encuentra que los swaps expanden el comercio al reducir costos de transac-  
ción y riesgo cambiario, mientras que Bahaj y Reis (2020) muestran que las  
líneas swap de la Fed redujeron los costos de financiamiento en dólares,  
aunque solo en los países y períodos en que fueron efectivamente utilizadas.  
Bahaj y Reis (2018, 2022b) amplían esta mirada al caracterizar las líneas  
de liquidez como herramientas de política macrofinanciera dinámicas, cuyos  
usos han variado históricamente. Bajo Bretton Woods, estas líneas se orien-  
taron a la estabilización cambiaria y a la financiación de intervenciones mo-  
netarias; en contextos de tipos de cambio flotantes, en cambio, adquirieron  
funciones compatibles con el control de la inflación y el rol de prestamista  
de última instancia.  
Más recientemente, la literatura desplazó su atención hacia los swaps im-  
pulsados por el PBOC, analizados no solo por sus efectos económicos, sino  
también por su articulación con objetivos geoeconómicos más amplios. Ji-  
ang et al. (2023) muestran que estos acuerdos favorecen las entradas de  
capital extranjero, especialmente en economías más vulnerables, y refuer-  
zan su papel en la internacionalización del RMB. En la misma línea, Liao y  
McDowell (2015) sostienen que su expansión responde tanto a la estrategia  
china de internacionalización monetaria como al interés de los países recep-  
tores en comerciar e invertir en monedas locales; además, la probabilidad  
de firmarlos aumenta con la interdependencia económica y la integración  
institucional. Otros trabajos señalan que los swaps fortalecen las relaciones  
económicas externas, promueven el uso del RMB en el comercio y se articu-  
lan con iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) (Zhang et al.,  
2017; Perks et al., 2021; Song & Xia, 2020).  
Sin embargo, sus efectos dependen del uso efectivo de las líneas. Sin ac-  
tivación, pueden generar inestabilidad y su contribución a la internaciona-  
lización del RMB sigue siendo limitada. Aun así, han consolidado a China  
como alternativa de respaldo financiero, especialmente para países en de-  
sarrollo (Hurtado Briceño & Zerpa Briceño, 2020; Brandão Monte, 2021; Li et  
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al., 2020; Liu et al., 2025). En conjunto, la evidencia muestra que los swaps  
producen efectos relevantes pero heterogéneos, por lo que deben analizarse  
como instrumentos dinámicos.  
las líneas swap con la Línea de Crédito Flexible (FCL). En este esquema, la  
provisión de liquidez quedaría condicionada al cumplimiento de criterios de  
precalificación, lo que, según sus defensores, contribuiría a reducir el riesgo  
moral y a reforzar los incentivos hacia políticas macroeconómicas sólidas.  
Este debate integra una discusión más amplia sobre las transformaciones  
del sistema monetario internacional y el lugar del RMB en ese proceso. Park  
(2016) sostiene que podría estarse transitando hacia una estructura más trip-  
olar, en la que el RMB adquiriría mayor gravitación. Sin embargo, McDowell y  
Steinberg (2017) matizan esta hipótesis al señalar que la expansión del yuan  
como moneda de reserva global seguirá siendo probablemente limitada de-  
bido a restricciones políticas e institucionales internas: mercados financieros  
poco profundos, controles sobre los movimientos de capital, mercados de  
deuda pública ilíquidos, incertidumbres sobre la estabilidad de precios y coa-  
liciones domésticas reacias a una liberalización más profunda. A ello se su-  
man la opacidad del sistema político, la debilidad del Estado de derecho y la  
falta de independencia y transparencia del PBOC. Los autores agregan que la  
inclusión del RMB en la canasta de DEG del FMI habría operado, paradójica-  
mente, como un desincentivo para nuevas reformas liberalizadoras.  
2.2. Dimensión de la arquitectura financiera internacional  
En la última década, una parte creciente de la literatura destacó la transfor-  
mación de los acuerdos bilaterales de intercambio de monedas, que dejaron  
de concebirse solo como instrumentos temporales de gestión de crisis para  
ser interpretados como mecanismos más estables dentro de la Red Glob-  
al de Seguridad Financiera (GFSN), especialmente desde la pandemia de  
COVID-19. En este marco, los swaps comenzaron a analizarse no solo por  
sus efectos económicos inmediatos, sino también por su papel en la con-  
figuración del sistema financiero global. La GFSN suele definirse como el  
conjunto de instituciones y dispositivos orientados a proveer liquidez frente  
a shocks externos, entre ellos el FMI, los acuerdos regionales de financia-  
miento, los swaps entre bancos centrales, las reservas internacionales y di-  
versos instrumentos de mercado (Mühlich & Goda, 2024; Perks et al., 2021).  
Sin embargo, esta red presenta fuertes asimetrías de acceso, profundizando  
una arquitectura financiera internacional fragmentada y débilmente insti-  
tucionalizada (Perks et al., 2021).  
En esta línea, Destais (2014) advierte que la Reserva Federal, como emi-  
sora de la principal moneda de reserva internacional, dispone de un amplio  
margen de discrecionalidad para habilitar o restringir el acceso a sus líneas  
swap según criterios económicos, políticos, estratégicos e institucionales.  
Desde esta perspectiva, los swaps no operan como mecanismos neutrales  
de provisión de liquidez, sino como instrumentos atravesados por relaciones  
de poder. Esta interpretación fue reforzada por García-Escudero y Sánchez  
Pérez (2020), Fernández Alonso (2022) y Mühlich y Goda (2024), quienes  
muestran que el acceso a estos instrumentos durante las crisis se encuentra  
fuertemente estratificado.  
McDowell (2019) analiza los swaps chinos como parte del financial statecraft1  
de Beijing y sostiene que su eficacia defensiva —la capacidad de resguardar  
la autonomía estatal frente a presiones externas— ha sido más limitada que  
su utilidad para promover la liquidación del comercio en moneda local. Lopes  
Marra de Sousa y Daldegan (2020) vinculan parte de esa limitación con reti-  
cencias internas frente a una convertibilidad más plena del RMB.  
No obstante, otros trabajos matizan esta lectura. Destais (2014) sostiene  
que la expansión de estos acuerdos hacia bancos centrales no asiáticos y la  
posibilidad de canalizar yuanes a bancos comerciales aumentaron la prob-  
abilidad de que la red adquiriera un carácter más permanente. Yelery (2016),  
por su parte, destaca que los swaps integran una constelación más amplia  
de instrumentos de proyección financiera china, articulada con la BRI, el AIIB  
y el NDB de los BRICS.  
Goda et al. (2025) aportan evidencia empírica en la misma dirección: las  
líneas swap en dólares de la Fed son más voluminosas y se dirigen prin-  
cipalmente a economías avanzadas de relevancia sistémica, mientras que  
los swaps del PBOC tienden a concentrarse en países periféricos vinculados  
comercialmente con China. Así, lejos de homogeneizar el acceso a la liqui-  
dez internacional, los swaps tienden a reproducir —e incluso reforzar— las  
jerarquías preexistentes en la AFI.  
Con ello, algunos autores propusieron reforzar la gobernanza multilateral  
del sistema. En particular, Weder di Mauro y Zettelmeyer (2017) y Reis (2019)  
sugieren que el FMI podría asumir un rol articulador, vinculando el acceso a  
En este marco, los swaps del PBOC han sido interpretados como instru-  
mentos con implicancias simultáneamente defensivas y ofensivas dentro de  
la competencia monetaria internacional. Según McDowell (2019), además de  
1- Los autores definen el concepto como el uso intencional, por parte de los gobiernos na-  
cionales, de las capacidades monetarias o financieras nacionales o internacionales con el fin  
de lograr objetivos de política exterior en curso, ya sean políticos, económicos o financieros  
(Armijo & Katada, 2015, p. 2).  
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Entre deuda, garantía y liquidez: los swaps de divisas en la literatura académica  
ofrecer liquidez de corto plazo a países socios en situaciones críticas, estos  
acuerdos pueden contribuir a alterar parcialmente el statu quo monetario  
e incrementar la capacidad de influencia externa de China. Sin embargo, la  
posibilidad de que se consoliden como mecanismos regulares de prestamis-  
ta internacional de última instancia, por fuera de Bretton Woods, depende  
tanto de la voluntad política de Beijing como del avance de la internaciona-  
lización del RMB.  
Por su parte, Horn et al. (2023) muestran que las líneas de liquidez chinas  
se han utilizado crecientemente como instrumentos de rescate externo, aun-  
que todavía sin rivalizar con la capacidad financiera de Estados Unidos o del  
FMI, y que esos apoyos se dirigen casi exclusivamente a países endeudados  
en el marco de la BRI. En una línea afín, Tello-Casas (2024) caracteriza a Chi-  
na como un acreedor internacional de creciente relevancia y, en ocasiones,  
como prestamista de última instancia, destacando la concentración geográ-  
fica y sectorial de su financiamiento oficial y la importancia de la proximidad  
geopolítica en su asignación.  
tadounidenses también funcionó como criterio de selección. Salvo el caso  
de Corea del Sur2, concluyeron que, dado su escaso uso efectivo, estas líneas  
operaron principalmente como señales de confianza y respaldo de liquidez,  
más que como mecanismos de financiamiento directo. Por ello, funcionaron  
como complementos y no sustitutos de las reservas internacionales. Más  
recientemente, Aizenman et al. (2021) incluyeron la existencia de una alianza  
militar con Estados Unidos como un determinante adicional del acceso de  
las economías emergentes a las líneas de la Fed, reforzando la lectura geo-  
política de la cooperación monetaria internacional.  
En relación con los swaps del PBOC, varios estudios destacan que la prox-  
imidad geopolítica y las consideraciones de seguridad influyen en la coop-  
eración monetaria articulada a estos instrumentos. Li et al. (2024) sostienen  
que la participación en la expansión económica china está condicionada por  
los vínculos de los Estados con EE.UU. y por su dependencia de garantías de  
seguridad estadounidenses, lo que contribuye a preservar el equilibrio del  
poder monetario. En una línea convergente, Lin et al. (2016) muestran que el  
volumen acordado depende no solo de la intensidad del comercio bilateral y  
del tamaño económico del país socio, sino también del grado de alineamien-  
to político e institucional con China, expresado en asociaciones estratégicas  
y acuerdos de cooperación.  
Desde una perspectiva centrada en los criterios de selección aplicados  
por China, García-Herrero y Xia (2015) muestran que los factores comercia-  
les —en particular el volumen del comercio bilateral y, en menor medida, la  
existencia de acuerdos de libre comercio— inciden significativamente en la  
elección de socios. También encuentran que la proximidad geográfica y el  
tamaño económico de la contraparte incrementan su elegibilidad, mientras  
que la fortaleza macroeconómica y la inversión extranjera directa bilateral no  
resultan determinantes. En sintonía con Fernández Alonso (2022), señalan  
que China tiende a preferir países con antecedentes de default y cuentas de  
capital relativamente cerradas, lo que sugiere una mayor disposición de esos  
países a aceptar swaps en RMB frente a perturbaciones financieras externas.  
Otros trabajos analizan estos acuerdos desde sus funciones instituciona-  
les y sus condiciones de oferta y demanda. Bahaj y Reis (2021) identifican  
En conjunto, la literatura muestra que los swaps no solo funcionan como  
instrumentos de provisión de liquidez, sino también como mecanismos que  
expresan jerarquías, articulan estrategias estatales y participan, de manera  
aún parcial y desigual, en la transformación de la arquitectura financiera  
internacional.  
2.3. Dimensión política-geopolítica  
Lejos de responder exclusivamente a criterios de eficiencia económica, los  
swaps de monedas han sido interpretados como instrumentos moldeados  
por factores institucionales, geopolíticos y de política doméstica que inciden  
en su diseño, asignación y uso efectivo.  
En el caso de las líneas de liquidez de la Fed, Aizenman y Pasricha (2009)  
mostraron que la elegibilidad de las economías emergentes dependió de  
una elevada exposición a los bancos estadounidenses, una relación comer-  
cial significativa con Estados Unidos, la apertura de la cuenta de capital y  
un historial crediticio sólido. A partir de estos hallazgos, Aizenman (2010)  
sostuvo que estas líneas tuvieron un marcado componente estratégico y de  
autoprotección financiera, además de operar como instrumentos de emer-  
gencia orientados a contener los efectos del desapalancamiento global y  
estabilizar la inversión de largo plazo en economías emergentes. En esta  
línea, Bahaj y Reis (2018) las interpretan menos como soluciones estructura-  
les que como dispositivos temporales de contención del pánico financiero.  
Aizenman et al. (2011) profundizaron esta interpretación al mostrar que la  
relevancia de los países receptores para los mercados de exportación es-  
2- Se trata de un país que, aún con fundamentos económicos sólidos, utilizó simultáneamen-  
te sus reservas de divisas junto con acuerdos swaps para enfrentar la inestabilidad financiera  
y la desconfianza del mercado durante la crisis financiera mundial. Corea del Sur recurrió a la  
Fed como respaldo primario, pese a que el Banco de Corea (BoK) mantenía acuerdos swaps  
con sus socios de la Iniciativa de Chiang Mai (CMI): el Banco Popular de China (PBOC) y el  
BoJ (Aizenman et al., 2011, p. 9).  
53  
52  
Rocío Ceballos  
Entre deuda, garantía y liquidez: los swaps de divisas en la literatura académica  
como funciones centrales de las líneas de la Fed la intervención en el mer-  
cado de divisas, la preservación de la estabilidad financiera y la liquidación  
de operaciones de comercio internacional. Perks et al. (2021) muestran que,  
desde el lado de la demanda, los países tienen mayor probabilidad de firmar  
o renovar una línea bilateral cuando se debilita su posición externa —por  
altos niveles de endeudamiento externo o bajas reservas internacionales— y  
enfrentan necesidades de balanza de pagos. Sin embargo, encuentran poca  
evidencia de que estas líneas promuevan políticas macroeconómicas sóli-  
das y advierten que su acceso puede retrasar ajustes de política económica.  
Del lado de la oferta, Koosakul y Miksjuk (2024) muestran que la pertenen-  
cia a un bloque económico regional incrementa la probabilidad de ofrecer  
un swap a países del mismo bloque, lo que refuerza la idea de que estos  
instrumentos respondan a lógicas de articulación económica y política, y no  
solo financieras.  
sula que condicionaba su activación a la aprobación previa del programa con  
el FMI, lo que evidencia el papel del PBOC como actor financiero relevante en  
la gestión argentina de la liquidez externa.  
Por su parte, Chiacchiera (2017) destaca que una estrategia financiera rel-  
ativamente uniforme por parte de Pekín produce resultados heterogéneos  
según las condiciones macroeconómicas y las necesidades internas de los  
países receptores, reforzando la dimensión asimétrica y relacional de es-  
tos acuerdos. Cefaly (2022) conceptualiza el swap con China no solo como  
un instrumento financiero, sino también como una herramienta de política  
exterior cuya implementación refleja tensiones entre autonomía técnica,  
condicionamientos políticos y alineamientos estratégicos en la inserción in-  
ternacional del país. Finalmente, Benguria y Novy (2025) destacan cómo la  
política doméstica del país receptor incide en la configuración concreta que  
asumen los swaps de monedas.  
Una línea especialmente relevante es la que integra niveles de análisis  
doméstico y sistémico. En esa dirección, Liao y McDowell (2016) encuentran  
que, a medida que las preferencias estatales se alejan del modelo liberal lid-  
erado por Estados Unidos y se aproximan a una alternativa emergente vincu-  
lada con China, aumenta la probabilidad de diversificar reservas hacia el RMB.  
En este marco, los swaps aparecen no solo como instrumentos de apoyo fi-  
nanciero, sino también como mecanismos de proyección de influencia dentro  
de la arquitectura financiera internacional, aunque el avance del RMB sigue  
dependiendo de futuras reformas monetarias y financieras en China.  
Broz y Zhang (2018) incorporan explícitamente los incentivos políticos in-  
ternos al análisis de la firma de swaps con el PBOC. Muestran que las élites  
políticas —especialmente banqueros centrales y responsables de la políti-  
ca económica— de países más expuestos a crisis financieras, así como a  
programas y condicionalidades del FMI, presentan una mayor propensión  
a suscribir acuerdos con China. Según los autores, esta decisión respon-  
de a estrategias de supervivencia política interna. Complementariamente,  
Steinberg (2024) concluye que la asistencia financiera china a través de  
swaps genera efectos polarizadores sobre la opinión pública: aumenta  
el apoyo a China entre votantes oficialistas, pero lo reduce entre quienes  
apoyan a la oposición, lo que evidencia límites políticos internos a la diplo-  
macia financiera china.  
En conjunto, la literatura revisada muestra que los swaps, especialmente  
los firmados con el PBOC, han sido utilizados con finalidades que exceden  
el plano estrictamente transaccional. Más que instrumentos homogéneos,  
constituyen dispositivos diversos en términos de objetivos, diseño, alcance  
y uso efectivo, cuyo funcionamiento expresa la articulación entre factores  
financieros, institucionales, geopolíticos y domésticos.  
3. Conclusiones  
Los casos analizados muestran que los swaps de monedas distan de cons-  
tituir un instrumento homogéneo: sus diseños, alcances y finalidades varían  
en función de la posición que ocupan los actores que los promueven dentro  
de la AFI. Los swaps de la Reserva Federal reintrodujeron, tras la crisis de  
2008, un mecanismo jerárquico y selectivo de provisión de liquidez en dóla-  
res, orientado a contener riesgos sistémicos y a preservar la centralidad de la  
moneda estadounidense. La Iniciativa de Multilateralización de Chiang Mai,  
por su parte, configuró una respuesta regional de resguardo frente a la vulne-  
rabilidad externa, basada en una lógica más cooperativa e institucionalizada,  
aunque aún condicionada por su articulación parcial con el FMI. Los swaps  
promovidos por el Banco Popular de China, en tanto, combinaron funciones  
de respaldo financiero con objetivos más amplios de internacionalización  
del renminbi, facilitación del comercio y expansión de la influencia financiera  
china. En conjunto, estos casos ponen de relieve que los swaps pueden ope-  
rar simultáneamente como red de seguridad, mecanismo de financiamiento  
contingente y herramienta de diplomacia financiera, revelando tanto la per-  
sistencia de las jerarquías monetarias como la emergencia de formas alter-  
nativas —aunque desiguales— de provisión de liquidez internacional.  
En diálogo con estas discusiones, Brenta y Larralde (2018) muestran que  
el caso argentino evidencia los límites de los swaps para países con alta  
dependencia externa y escasez recurrente de divisas: Argentina fue el primer  
país en activar el acuerdo con el PBOC en 2014 y volvió a utilizarlo en 2015.  
Además, los autores destacan que la renovación de 2018 incorporó una cláu-  
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54  
Rocío Ceballos  
Entre deuda, garantía y liquidez: los swaps de divisas en la literatura académica  
La literatura académica relevada permite identificar tres grandes dimensio-  
nes analíticas. En la dimensión geoeconómica y financiera, los swaps han  
sido estudiados como instrumentos con efectos heterogéneos sobre el co-  
mercio, los costos de financiamiento, los flujos de capital, la liquidez y la in-  
ternacionalización monetaria, cuyos resultados dependen del diseño de los  
acuerdos, de su activación efectiva y del contexto de uso. En la dimensión de  
la arquitectura financiera internacional, han sido examinados como compo-  
nentes crecientemente relevantes de la red global de seguridad financiera,  
aunque su expansión no ha implicado una homogeneización del acceso a  
la liquidez internacional, sino más bien la reproducción de jerarquías, frag-  
mentación y discrecionalidad en la provisión de asistencia. Finalmente, en  
la dimensión política-geopolítica, los swaps aparecen atravesados por re-  
laciones de poder, criterios estratégicos, alianzas, intereses domésticos y  
consideraciones de seguridad, tanto del lado de los países oferentes como  
de los receptores. Esta perspectiva permite comprenderlos no sólo como  
mecanismos financieros, sino también como instrumentos de política exte-  
rior y de proyección de influencia en la AFI. Los acontecimientos recientes  
en torno al caso argentino refuerzan esta interpretación: en abril de 2025,  
Scott Bessent, su secretario del Tesoro de los Estados Unidos, sostuvo que  
esperaba que la Argentina pudiera cancelar su línea swap con China; po-  
cos meses después, el Tesoro estadounidense anunció un swap por USD  
20.000 millones con el BCRA (Tobías & Hordern, 2025). Esta secuencia cu-  
estiona la lectura estrictamente técnica de estos instrumentos y confirma la  
necesidad de analizarlos como instrumentos estratégicos de política exte-  
rior y competencia geoeconómica.  
Aunque la literatura ha contribuido a ampliar la comprensión de los swaps  
más allá de su dimensión estrictamente técnica, persisten vacancias rele-  
vantes en este campo de estudio. Siguen siendo escasos los trabajos que  
reconstruyen de manera abarcativa las negociaciones, activaciones y usos  
concretos de los distintos tramos de los swap bilaterales. Asimismo, la li-  
teratura relevada tiende a abordarlos de manera fragmentada, sin integrar  
transversalmente sus dimensiones económicas, políticas y sistémicas. Tam-  
bién son limitados los estudios que examinan cómo la política doméstica  
incide sobre las relaciones de crédito que un país negocia y adopta, así como  
aquellos que destacan los márgenes de agencia de los países receptores en  
el uso de los swaps. Del mismo modo, continúa insuficientemente explorada  
la cuestión de en qué circunstancias y bajo qué condiciones los swaps pue-  
den ser considerados deuda.  
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