Número 24, Año 12, Julio 2026.  
Infraestructura energética y deuda: una aproxima-  
ción comparada a las relaciones financieras sino-afri-  
canas en Angola y Etiopía.  
Valeria Raquel García Aguirre  
Escuela Superior de Economía / Instituto Politécnico Nacional  
Energy Infrastructure and Debt: A Comparative Approach to Sino-Afri-  
can Financial Relations in Angola and Ethiopia  
Infraestrutura Energética e Dívida: uma abordagem comparada às re-  
lações financeiras sino-africanas em Angola e na Etiópia  
Fecha de recepción: 30 de abril de 2026  
Fecha de aprobación: 13 de junio de 2026  
Resumen  
El artículo analiza las implicaciones del financiamiento bilateral chino para  
infraestructura energética en Etiopía y Angola. El objetivo es evaluar si este  
modelo, inserto en la disputa por la hegemonía de la Arquitectura Financie-  
ra Internacional, modifica la posición dependiente de ambas economías en  
el sistema global. La hipótesis sostiene que el vínculo sino-africano combina  
cooperación y dependencia; al cubrir brechas fiscales sin transferir tecnología  
ni fortalecer capacidades locales, se reproducen los mecanismos clásicos de  
subordinación. El enfoque teórico se basa en la teoría de la dependencia y una  
metodología de estudio de caso comparativo con estadísticas descriptivas y  
revisión histórica. Los antecedentes muestran una creciente exposición finan-  
ciera de África Subsahariana al capital estatal chino. Se concluye que, lejos  
de modificar el rol dependiente de Angola y Etiopía, el financiamiento chino  
profundiza su apalancamiento y consolida una inserción subordinada en el  
sistema global, sin romper con las jerarquías centro-periferia preexistentes.  
Palabras clave: dependencia económica, financiamiento del desarrollo, rela-  
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Valeria Raquel García Aguirre  
Infraestructura energética y deuda: una aproximación comparada a las relaciones...  
ciones económicas internacionales  
Introducción  
Códigos JEL: F54, F35, F50  
El sistema financiero global, diseñado tras la Conferencia de Bretton Woods  
(1944), ha sido el mecanismo mediante el cual se imponen condicionantes de  
acceso al financiamiento a la periferia. Durante décadas, el Fondo Monetario  
Internacional y el Banco Mundial ejercieron una prolongada influencia sobre  
las opciones de financiamiento para el desarrollo de los países periféricos.  
No obstante, desde los años 2000, China ha emergido como una fuente  
alternativa de financiamiento, materializada en el surgimiento de la Iniciativa  
de la Franja y la Ruta (BRI), el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura  
(AIIB), los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y el Nuevo Banco de  
Desarrollo (NDB), aunque sin consolidarse aun a nivel global.  
El objetivo general del documento es analizar si el financiamiento bilateral  
de los bancos chinos para infraestructura energética en los casos de Angola  
y Etiopía modifican su posición dependiente en el sistema global, acotando  
el análisis a los efectos sobre su apalancamiento, transferencia de tecnolo-  
gía y patrones comerciales. La hipótesis sostiene que el modelo de coope-  
ración chino reproduce dependencias, debido a que, al cubrir las brechas de  
infraestructura energética con deuda en dólares y tecnología importada, se  
mantiene la especialización primaria en las economías africanas.  
Para demostrar esto, adoptamos la teoría de la dependencia y sus he-  
rramientas analíticas y conceptuales. Desde dicha teoría, Stallings (2020)  
avanza sobre los impactos de dichas relaciones y plantea la necesidad de  
contextualizar históricamente las relaciones analizadas e identificar los me-  
canismos para evaluar el impacto de dicha interacción. Bajo este enfoque, la  
recepción de capital extranjero no se traduce automáticamente en desarro-  
llo, sino que puede profundizar la condición de subdesarrollo. Esto se explica  
porque las relaciones de producción y de cambio mantienen un patrón de  
especialización en los países periféricos que es impuesto por la demanda  
y la competitividad de los países industrializados (Dias Carcanholo, 2022).  
El trabajo se divide en cuatro secciones. La primera estudia el rol del capital  
estatal chino en las finanzas para el desarrollo desde la teoría de la depen-  
dencia. La segunda sección aborda la característica central de las relaciones  
con el capital estatal chino: cooperación y dependencia. La tercera sección  
analiza el caso de Etiopía y la cuarta el caso de Angola caracterizado por el  
“Modo Angola”.  
Abstract  
This article analyzes the implications of Chinese bilateral financing for en-  
ergy infrastructure in Ethiopia and Angola. It assesses whether this model,  
embedded in the dispute over the hegemony of the International Financial  
Architecture, modifies the dependent position of both economies within the  
global system. The hypothesis holds that the Sino-African link combines co-  
operation and dependence; by covering fiscal gaps without transferring tech-  
nology or strengthening local capacities, classic mechanisms of subordination  
are reproduced. The theoretical framework draws on dependency theory, with  
a comparative case study methodology using descriptive statistics and histor-  
ical review. The background reveals a growing financial exposure of Sub-Sa-  
haran Africa to Chinese state capital. The article concludes that, far from mod-  
ifying the dependent role of Angola and Ethiopia, Chinese financing deepens  
their leverage and consolidates a subordinate insertion into the global econo-  
my, without breaking with pre-existing center-periphery hierarchies.  
Keywords: economic dependency, development finance, international eco-  
nomic relations  
JEL Codes: F54, F35, F50  
Resumo  
O artigo analisa as implicações do financiamento bilateral chinês para infraes-  
trutura energética na Etiópia e em Angola. O objetivo é avaliar se esse modelo,  
inserido na disputa pela hegemonia da Arquitetura Financeira Internacional,  
modifica a posição dependente de ambas as economias no sistema global. A  
hipótese sustenta que o vínculo sino-africano combina cooperação e depen-  
dência; ao cobrir lacunas fiscais sem transferir tecnologia nem fortalecer ca-  
pacidades locais, reproduzem-se os mecanismos clássicos de subordinação.  
A abordagem teórica baseia-se na teoria da dependência e em uma metodo-  
logia de estudo de caso comparativo com estatísticas descritivas e revisão  
histórica. Os antecedentes mostram uma crescente exposição financeira da  
África Subsaariana ao capital estatal chinês. Conclui-se que, longe de modi-  
ficar o papel dependente de Angola e Etiópia, o financiamento chinês apro-  
funda sua alavancagem e consolida uma inserção subordinada no sistema  
global, sem romper com as hierarquias centro-periferia preexistentes.  
Palavras-chave: dependência econômica, financiamento do desenvolvimen-  
to, relações econômicas internacionais  
1. ¿Cooperación o dependencia?: el rol del capital estatal chino en la periferia  
africana desde la teoría de la dependencia  
Los trabajos que abordan el rol de China en las finanzas globales para el  
desarrollo pueden agruparse en dos campos. Por un lado, aquellos que con-  
Códigos JEL: F54, F35, F50  
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sideran que China está construyendo una arquitectura financiera paralela y  
contrahegemónica (Lee, 2025). Por otro lado, están quienes sostienen que  
China más bien busca reequilibrar el sistema financiero, pero sin remplazarlo  
(Chin & Gallagher, 2025), forjando alianzas geoestratégicas e instituciones  
impulsando un mundo multipolar (García et al., 2025).  
Parks et al. (2025) muestran que el vínculo sino-africano es predominante-  
mente comercial. China ha disminuido su presupuesto de Ayuda Oficial al  
Desarrollo (AOD), situándolo en niveles históricamente bajos —apenas el 1%  
de su cartera en 2023— mientras que los préstamos representan el 97,4% del  
total y la posicionan como el mayor acreedor oficial del mundo. Además, el  
84% de su cartera de tipo comercial o mixta posee el objetivo de beneficiar a  
empresas estatales y facilitar la exportación de sus mercancías. Lo anterior,  
bajo el discurso de la “cooperación Sur-Sur”, generando una tensión entre la  
retórica y su práctica financiero-comercial1.  
Los trabajos que abordan las relaciones financieras entre China y África  
Subsahariana (AS) se pueden agrupar en dos grandes grupos: aquellos  
quienes consideran que estas relaciones son beneficiosas (Bharti, 2023) y  
aquellos que, desde una visión crítica, cuestionan la idea de que la llegada  
de capital extranjero detone el desarrollo autónomo (Åberg & Kahsay, 2025;  
Taylor & Zajontz, 2020). Pero también están aquellos trabajos que desde una  
postura alarmista afirman que el China endeuda deliberadamente a países  
de bajos ingresos bajo la tesis de la trampa de la deuda, omitiendo intencio-  
nalmente el rol del capital occidental en estos procesos (Brautigam, 2020).  
Para analizar estas relaciones, adoptamos la Teoría de la Dependencia  
Marxista (TDM) que, aunque surgió en América Latina, tuvo importante re-  
cepción en África. Devés Valdés (2005) desarrolla cómo Tanzania se con-  
virtió en epicentro de la “africanización” del pensamiento dependentista  
latinoamericano. Esto fue posible gracias a que, en ambos casos, existían  
gobiernos progresistas, movimientos estudiantiles, sociales e intelectuales.  
Se pensaba que era indispensable generar teorías para y desde la periferia,  
de modo que el presidente de Tanzania Julius Nyerere y autores como Justi-  
nian Rweyemamu, el guayanés Walter Rodney, entre otros comenzaron a uti-  
lizar las categorías del dependentismo para explicar el modelo de desarrollo  
en África. Al presente, Agbebi y Virtanen (2017) retoman los casos concretos  
de Angola, Nigeria y Etiopía, pero descartan el carácter de dependiente, aun-  
que sin caracterizar los mecanismos mediante los cuales se establecen o no  
relaciones de dependencia.  
Tres mecanismos son centrales para el presente análisis: el intercambio  
desigual, la transferencia de tecnología y el apalancamiento. Taylor y Zajontz  
(2020) analizan la estrategia de BRI, para los casos de Yibuti, Etiopía, Kenia  
y Tanzania y encuentran que África está pasando de una relación de depen-  
dencia con Occidente hacia una nueva dependencia con China. Los mecanis-  
mos identificados para explicar la consolidación de esta nueva dependencia  
son el intercambio desigual, el desarrollo del subdesarrollo, la desarticula-  
ción económica, la insostenibilidad de la deuda, entre otros. Stallings (2020)  
propone entender como una “nueva dependencia” estas relaciones, donde  
China introduce nuevos mecanismos de influencia: el control de mercados,  
el apalancamiento financiero y la vinculación diplomática e ideológica. Para  
la autora, el apalancamiento financiero es el mecanismo central, que se defi-  
ne según las condiciones económicas y diplomáticas impuestas por el poder  
económico y que perpetúan patrones de acumulación extractivos. En el caso  
chino, esto se produce por la colateralización de los préstamos con materias  
primas, masivas importaciones de mercancías y trabajadores chinos para  
los proyectos de infraestructura, limitando la generación de empleo y capa-  
cidades locales a los países receptores.  
Para contextualizar históricamente estos mecanismos, resulta útil retomar  
la periodización de Dos Santos (2011), quien identifica tres fases: i. depen-  
dencia colonial, ii. dependencia financiero-industrial y iii. dependencia tec-  
nológico-industrial. Dichas fases no son excluyentes entre sí, sino que las  
estructuras anteriores persisten o se combinan con las nuevas. En el siglo  
XXI, como señalan Torres y Ahumada (2022), es posible seguir hablando de  
relaciones de dependencia, aunque a un nivel exacerbado y diversificado en  
el que las relaciones centro-periferia, lejos de desaparecer, se renuevan a  
partir de nuevas dinámicas que profundizan la subordinación y la apropia-  
ción del valor. A ello se agregan nuevos actores como el capital estatal chino,  
cuyos efectos, como apuntan Svampa y Slipak (2015), dependen de cómo  
China asuma su rol, desafiando o no a la hegemonía estadounidense y las  
políticas exteriores que adopte.  
A partir del 2000, China se estableció como fuente alternativa para el fi-  
nanciamiento bilateral del desarrollo para AS, materializada en infraestruc-  
turas principalmente en energía y transporte. Custer et al. (2024) indican que  
China se ha convertido en la mayor fuente de financiamiento para el desarro-  
llo en el Sur Global, comprometiendo más de US$1.300.000 millones desde  
1- Cabe destacar que las finanzas chinas no se basan en la definición de Ayuda Oficial para  
el Desarrollo del Comité de Asistencia para el Desarrollo (DAC) de la OCDE, sino que se dan  
bajo la categoría de Otros Flujos Oficiales (OOF): “que consisten en préstamos y créditos a  
la exportación con pocos o ningún elemento de donación y donaciones que no están des-  
tinadas a fines de desarrollo pero que pueden tratarse como ayuda” (Ahmed, 2022, p. 224).  
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2000, mayoritariamente en forma de deuda. Aunque posterior a la pande-  
mia del COVID-19: “los compromisos de préstamo a África han descendido  
de 29.500 millones de dólares en 2016 a unos 10,000 millones de dólares  
anuales en 2024” (Dijk, 2026, p. 37). De modo que, desde 2008, China pasó  
a ser el principal acreedor bilateral de AS y, para 2019, 24 países africanos  
presentaron una relación deuda-PIB superior al 55% (Landry, 2024).  
Los préstamos chinos, que casi siempre toman la forma de deuda, son  
emitidos en dólares y utilizan facilidades de prepago con materias primas  
(Parks et al., 2023). Bajo estas características —deuda en monera extranjera,  
colateralización mediante recursos naturales, opacidad en contratos, entre  
otros— es que se desarrolla el entramado mediante el cual se reproduce la  
“nueva dependencia con características chinas” en el siglo XXI.  
proponemos evaluar tres aspectos concretos, siguiendo a Stallings (2020)  
y Taylor y Zajontz (2020): i. el apalancamiento definido como el conjunto de  
instrumentos mediante los cuales el capital estatal chino logra imponer re-  
quisitos económicos; ii) el intercambio desigual caracterizado por el “patrón  
de comercio periférico que implica la importación de bienes manufacturados  
a precios monopolísticos y la exportación de productos primarios a precios  
competitivos” (Ricci, 2021, p. 38); y, finalmente, iii) la transferencia de tecno-  
logía o el desarrollo de capacidades locales.  
Ahora bien, los casos seleccionados, Angola y Etiopía, resultan estratégicos  
por varias razones. Una de ellas es que han recibido grandes volúmenes de  
financiamiento chino para infraestructura energética: Angola es el primer gran  
receptor y Etiopía el quinto receptor de crédito chino en África. Esto ha sido  
ampliamente discutido en diversos trabajos pues concentran los mayores  
montos de financiamiento y de proyectos construidos en el sector de infraes-  
tructura energética. La tabla 1 muestra estos flujos por país en AS entre 2000  
y 2023 en miles de millones de dólares, así como por número de proyectos.  
2. Las relaciones sino-africanas: ¿Hacia una nueva dependencia?  
El ascenso de China en las finanzas para el desarrollo ha sido cada vez más  
aprovechado estratégicamente por gobiernos africanos que buscan diversi-  
ficar sus fuentes de financiamiento y eludir, en cierta medida, las condiciona-  
lidades de los actores tradicionales. En palabras de Rivera-Quiñones (2026):  
Aunque la soberanía sigue entrelazada con lógicas neoliberales glo-  
bales y el financiamiento chino para el desarrollo puede reproducir de-  
pendencias perdurables, el ascenso de China ofrece a los actores del  
Sur Global una alternativa a las asimetrías históricas moldeadas por la  
ayuda y las finanzas occidentales. El ascenso de China en el Sur Global  
no ocurre en el vacío; está arraigado en los legados centenarios de las  
jerarquías y dependencias forjadas a través del colonialismo occidental  
y sostenidas a través de los sistemas de gobernanza global (p. 2).  
Tabla 1. China: flujos de capital hacia el sector energético para países seleccionados  
en África, miles de millones de dólares, 2000 – 2023  
Fuente: elaboración propia con base en Aiddata China’s Global Loans and Grants (CLG-Glo-  
Thompson y Lesufi (2019) plantean una muy relevante pregunta que guía  
esta sección: ¿es el compromiso chino con África el inicio de una era de de-  
sarrollo equitativo o simplemente la llegada de un nuevo actor dentro de un  
sistema imperialista liderado por Estados Unidos? La respuesta, como se  
intenta mostrar, no es dicotómica, pues el financiamiento chino combina  
cooperación y dependencia, y sus efectos dependen de diversas condiciones  
internas y externas en cada caso. Los estudios muestran un panorama com-  
plejo. Miambo (2022) plantea la siguiente pregunta: ¿tienen los préstamos de  
China un impacto en el crecimiento en África? La respuesta del autor es po-  
sitiva, pero alerta que los créditos deben estar respaldados por el crecimiento  
de la actividad productiva. Para el caso de Etiopía, Kena y Feye (2026) mues-  
tran que el impacto en el crecimiento económico ha sido negativo.  
bal) Dataset  
Entre 2000 y 2023, el Banco de Desarrollo de China (CDB) y el The Ex-  
port-Import Bank of China (CEXIM) financiaron en AS en forma de deuda  
63.000 millones de dólares en el sector energético africano, equivalente a  
20,5 GW de capacidad adicional, representando el 12,4% de nueva capaci-  
dad instalada en el continente desde 2003 (Wang & Xu, 2025). Tanto el CDB  
como el CEXIM son agencias de crédito a la exportación y agencias de ayu-  
da. Desde el punto de vista de China, los países africanos son “socios para el  
desarrollo” (Huang & Behuria, 2021) y los instrumentos utilizados responden  
a lógicas de mercado como muestra Brautigam (2010): “donaciones, prés-  
Para evaluar si las relaciones sino-africanas reproducen dependencias  
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tamos sin intereses, alivio de deuda y préstamos concesionales, así como  
créditos a la exportación preferenciales, créditos a la exportación a compra-  
dores extranjeros a tipos de mercado y préstamos comerciales de bancos  
chinos” (p. 204).  
Un aspecto interesante es que los gobiernos africanos han utilizado la  
presencia china para negociar con sus acreedores tradicionales. Horn et al.  
(2022) encuentran que,  
3. Etiopía: guerra civil y vulnerabilidad financiera  
A diferencia de otros países africanos, Etiopía no fue colonizada, con ex-  
cepción de la breve ocupación italiana. Lo cual no significa que no haya  
experimentado las agresiones tanto del colonialismo europeo como de la  
consolidación del capitalismo. Por un lado, las potencias coloniales le arre-  
bataron territorios —como la cesión de Hamasen a Italia en 1890—, negando  
el acceso al mar e incluso intentaron imponer un protectorado. Por otro lado,  
su inserción al capitalismo mundial transformó la economía de subsistencia  
en un sistema absolutista, impulsando una expansión militar hacia el sur  
para obtener esclavos, marfil y café con los que comprar armas modernas  
(Marcus, 2002).  
En la actualidad, Etiopía es el segundo país más poblado de África después  
de Nigeria y una de las economías africanas de mayor crecimiento. Tras el  
triunfo del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) en  
1991, el Estado adoptó una visión desarrollista orientada a la industrializa-  
ción en la postguerra civil. Ante la necesidad de financiamiento, el gobierno  
implementó los requerimientos del FMI. No obstante, estos programas tu-  
vieron un impacto limitado pues no lograron incrementar la productividad  
agrícola ni crear nuevos empleos (Cheru & Oqubay, 2019).  
Impulsado por el deseo de reducir la dependencia del financiamiento con-  
dicionado, el gobierno etíope intensificó sus relaciones con China a finales  
del siglo XX. Ejemplo de ello es en 1971, cuando China reconoció a Eritrea  
como parte de Etiopía y Etiopía a Taiwán como parte de China. Como señala  
Faiza (2020), estos vínculos se profundizaron en la década de 1990 bajo el  
mandato de Meles Zenawi, quien defendía un modelo de desarrollo guiado  
por la planificación estatal, encontrando en China un ejemplo de industria-  
lización exitosa.  
Esta armonía política dio pie a una densa agenda diplomática que incluyó  
las visitas bilaterales de Meles a China en 1995 y la visita recíproca del pre-  
sidente chino Jiang Zemin a Etiopía en 1996. A partir de ese momento, se  
establecieron canales institucionales para la inversión y el comercio, como  
la Comisión Mixta Etiopía-China de 1998, la comunicación directa entre el  
EPRDF y el Partido Comunista de China (PCCh), y el primer Foro de Coope-  
ración China-África (FOCAC) en 2003, en el que Etiopía fungió como sede y  
en 2018 su ingreso a BRI.  
Desde 2008, los acreedores chinos organizaron al menos 71 reestruc-  
turaciones de deuda en dificultades, más del triple del número de rees-  
tructuraciones de deudas externas privadas (registramos 21 reestructu-  
raciones de deuda bancaria y de bonos) y superior al número total de  
reestructuraciones del Club de París con deudores en dificultades (68  
casos) en el mismo período (p. 3).  
Acker et al. (2020) hallan que el alivio de la deuda con bancos esta-  
tales chinos se realiza principalmente mediante la cancelación de deu-  
da, la reestructuración de deuda2, las reducciones del valor nominal  
del capital3 y el refinanciamiento4. A diferencia del Club de París, los  
prestamistas chinos tratan préstamo por préstamo, pero sin conside-  
rar la cartera completa del país. Además, el alivio de la deuda se maneja  
por separado entre países, bancos o empresas. Horn et al. (2022) seña-  
lan que las reestructuraciones de deuda son las más comunes, pero casi  
nunca implican la reducción del valor nominal de la deuda, sino general-  
mente una prolongación de los vencimientos o de los períodos de gracia.  
El modelo no está exento de riesgos como el sobreendeudamiento. Como  
señalan Huang y Behuria (2021): “el sistema de evaluación y monitoreo de  
proyectos dentro del banco es relativamente débil. La investigación de pro-  
yectos depende demasiado de los aspectos de ingeniería del proyecto y  
descuida la sostenibilidad financiera a largo plazo” (p. 3). Esto sugiere que  
parte de la viabilidad del modelo de financiamiento chino depende de las  
capacidades de los gobiernos receptores para gestionar el riesgo soberano.  
2- Se da cuando se renegocian los términos relacionados con un préstamo desembolsado  
total o parcialmente, se consideran aspectos como, por ejemplo, tasa de interés, período de  
gracia, vencimiento o diversas comisiones (Acker et al., 2020).  
3- Se extiende el vencimiento de una deuda por varios años sin reducir el capital la mayoría  
de las veces sin mucha o ninguna reducción de la tasa de interés (Acker et al., 2020).  
4- Se emite un nuevo préstamo para liquidar uno antiguo, extendiendo la cantidad de  
tiempo que un prestatario tiene para pagar la deuda, posiblemente con una tasa de interés  
más baja (Acker et al., 2020).  
El patrón comercial da continuidad al intercambio de materias primas sin  
procesar a cambio de manufacturas incluso hasta la actualidad: “Entre las  
diez principales importaciones de Etiopía desde China en 2024, el 95,36%  
fueron bienes manufacturados (Tsehay et al., 2026, p. 128). De acuerdo con  
Gelpern et al. (2025), el CEXIM comenzó a colaterizar sus préstamos con  
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Etiopía desde el 2006 mediante cuentas de garantía, donde el servicio de la  
deuda se realiza desde una cuenta designada en la que se deben depositar  
los ingresos de un contrato de venta de materias primas. En el caso de Etio-  
pía dicha cuenta concentró el 31% de los ingresos derivados del sésamo, y al  
igual que en otros casos los fondos de dicha cuenta permanecen a jurisdic-  
ción de China, garantizando el acceso a la liquidez, limitando la autonomía  
fiscal del gobierno etíope sobre dichos ingresos y favoreciendo el intercam-  
bio desigual y el apalancamiento.  
A partir de 2018, este dinamismo comenzó a mostrar signos de agotamien-  
to debido al sobreendeudamiento y a la inestabilidad interna. Según datos  
de AidData (CLG-Global), entre 2000-2023, Etiopía recibió 17.800 millones  
de dólares constantes de 2023 de crédito chino en total, el 99.3% fue deuda  
de garantía pública con participación de 44 acreedores chinos, donde los  
más importantes son el CDB y CEXIM. Los créditos otorgados en el sector de  
la energía representan el 25% del total, incrementando su capacidad de 327  
a 4,478 megavatios entre los años 2002 y 2020.  
Asimismo, la Inversión Extranjera Directa (IED) de China representa la  
principal fuente, y sus empresas lideran en el sector de la construcción: “En  
2023, las empresas chinas alcanzaron su punto máximo con 221 proyectos,  
representando el 73,42% del total de proyectos de IED de Etiopía (Tsehay  
et al., 2026, p. 129). Donde el sector energético ha recibido un monto acumu-  
lado de 5,610 millones de dólares. El gráfico 1 muestra estas tendencias, se  
observa un pico de crecimiento en 2013 que corresponde con la Gran Presa  
del Renacimiento sobre el río Nilo Azul, la cual ha generado importantes con-  
flictos regionales por el control y acceso al agua (Amurgo, 2019).  
Un caso emblemático es la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GPRE):  
“Una vez terminada, la GPRE producirá más de 5.000 megavatios y se espe-  
ra que contenga 67.000 millones de metros cúbicos de agua, casi el doble  
del tamaño del lago Tana, el más grande de África Oriental” (Caruso, 2022, p.  
2). El proyecto inició su construcción en 2013 por la subsidiaria China Electric  
Power Equipment and Technology Co, Ltd (CET) y la Corporación Eléctrica  
Etíope (EEPC), quienes firmaron un crédito de proveedor5 y un contrato co-  
mercial de 1.300 millones de dólares para la línea de transmisión de energía  
de 500kV. El préstamo presentó una tasa de interés del 3.08%, un período  
de gracia de 3,2 años y un vencimiento de 14,7 años, financiado en un 85%  
por CET y EEPC y el Gobierno en un 15% restante del costo del contrato co-  
mercial. Sin embargo, en 2019 el préstamo de CET fue reestructurado para  
reducir los pagos totales del capital principal e intereses en un 50% durante  
un período de 5 años. El acuerdo de reestructuración de deuda proporcionó  
18 millones para aliviar la carga de pagos (Sickell & Escobar, 2022, pp. 10-11).  
En cuanto a la transferencia tecnológica, Kibsgaard (2020) sugieren que  
los beneficios han sido limitados pues la mayoría de los nuevos empleos  
creados para los nacionales son de baja calificación y las empresas son en  
gran medida de propiedad china. Bond y García (2015) muestran que exis-  
te un patrón recurrente en las construcciones de infraestructura energética  
lideradas por empresas chinas en AS, cuya característica principal es favo-  
recer el establecimiento de contratos que favorezcan la importación de mer-  
cancías, trabajadores y empresas chinas a lo largo de toda la cadena que  
compone el proyecto.  
Gráfico 1. Etiopía: monto de financiamiento en miles de millones de dólares y nú-  
mero de proyectos en el sector energético con capital chino, 2008 – 2017*  
En términos de apalancamiento, Etiopia ha requerido préstamos de rescate  
en múltiples años (2013, 2016, 2018-2021, 2023) y ha pasado por procesos  
Fuente: elaboración propia con datos de AidData China’s Global Loans and Grants  
(CLG-Global) Dataset  
5- De acuerdo con AidData (CLG-Global), se trata de una línea de crédito emitida por una  
empresa china a un prestatario para que utilice los fondos en la adquisición de bienes y  
servicios de una empresa china. El proveedor chino financia la compra de sus productos a  
un cliente en el extranjero.  
*Nota: los años 2018 – 2023 han sido eliminados por motivos de visualización debido a  
que en dichos años no hay ningún préstamo en el sector energético  
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de reprogramación de deuda en 2018, 2019, 2020 y 2023 con bancos chinos.  
Los compromisos totales de Etiopía alcanzaron los 57.200 millones de dóla-  
res, de los cuales el 47% era externa y 81% eran acreedores oficiales (United  
Nations Development Programme, 2023). Etiopía fue calificado de sobreen-  
deudado por el FMI y el Banco Mundial debido a una crisis de liquidez y  
solvencia que culminó en el impago de su Eurobono en 2023. El servicio de  
la deuda externa presionó constantemente la generación de divisas, supe-  
rando el umbral del 10% con respecto a las exportaciones, profundizando  
su apalancamiento. Así, la vulnerabilidad del país se ve agravada por una  
acumulación de vencimientos de proyectos de infraestructura estatales y un  
nivel crítico de reservas internacionales, lo que hace que su capacidad de  
pago sea calificada como débil y dependa de una reestructuración bajo el  
Marco Común del Grupo de los 20. En este proceso, la participación de China  
es indispensable para restaurar la viabilidad económica del país (World Bank  
Group, 2025)6.  
Etiopía ha utilizado la “cooperación Sur-Sur” mediante el acceso al finan-  
ciamiento chino para hacerse de infraestructuras rápidamente, utilizando el  
sésamo como garantía, mercancía que acreedores tradicionales considera-  
rían demasiado riesgoso. A pesar de tener una importante deuda con ban-  
cos chinos, el Banco Mundial también es un acreedor relevante, lo cual le ha  
servido para lidiar con los procesos de reestructuración aprovechando que  
China no forma parte del Club de París  
Aunado a lo anterior, como desarrollan Abajobir et al. (2022), la situación  
de Etiopía se agrava por diversas problemáticas sociales y ambientales, ta-  
les como la infestación de langosta del desierto que amenaza la seguridad  
alimentaria, la inestabilidad política derivada de la guerra civil en Tigray de  
2020 y el estancamiento económico.  
Además, Yalew (2022) identifica retos persistentes en el sector energético:  
bajo acceso, total dependencia de la importación de combustibles fósiles y  
fragilidad derivada de la baja diversificación de sus fuentes de generación  
de electricidad. En el sector rural, la electrificación cubrió al 43% en 2023 y la  
construcción de la GRE ha reforzado la dependencia de una única fuente, la  
hidroeléctrica. La resolución continúa dependiendo de la disponibilidad de  
préstamos internacionales, reproduciendo así la lógica de la dependencia y  
su rol subordinado en el sistema global.  
4. Angola: el legado colonial, petróleo y guerra  
Desde una perspectiva histórica, Angola sufrió los embates del expan-  
sionismo colonial del imperio de Portugal, así como los de su integración  
subordinada al sistema capitalista. Entre los siglos XVI y XIX, la provisión  
de esclavos para las plantaciones de Brasil se convirtió en el motor de la  
economía, una práctica que se mantuvo incluso después de la abolición del  
tráfico en 1836, bajo la forma de trabajo forzado con el sistema de serviçais  
hasta inicios del siglo XX. La integración de Angola en la división internacio-  
nal del trabajo transformó su dinámica productiva, colocando la exportación  
de productos primarios como sectores líderes de la acumulación de capital:  
primero con el marfil y la goma silvestre, después con el café, y finalmente el  
petróleo (Birmingham, 2015).  
En la actualidad, la extracción de petróleo se ha mantenido como líder de la  
acumulación de capital en Angola. El sector permitió financiar una de las gue-  
rras civiles más largas y violentas de la región, iniciada con su independencia  
de Portugal en 1975 hasta el 2002 con la firma del acuerdo de Paz de Luena.  
Las rentas petroleras fueron concentradas en manos del presidente Dos San-  
tos (1979 - 2017), su familia y su círculo político cercano, excluyendo a la pobla-  
ción rural de los beneficios, así como a miles de civiles que durante la guerra  
murieron por hambre, desplazamientos o minas (Anderson & Sharife, 2020).  
Debido a que el conflicto civil se tornó un escenario de disputa internacio-  
nal, en el que participaron países como Estados Unidos, Cuba, China, Ru-  
sia y Sudáfrica, el gobierno del Movimento Popular de Libertação de Ango-  
la (MPLA) buscó financiamiento del FMI y el Club de París. Como muestra  
Hackenesch (2018), el interés y las negociaciones con el FMI y el Club de  
París no fueron concluyentes pues se requería mayor transparencia y de-  
mocratización. En 2003, el gobierno de Angola buscó formalmente apoyo  
a la Comisión Europea para la creación de una conferencia internacional de  
donantes. Sin embargo, la respuesta europea estableció dos condiciones: la  
conclusión exitosa de las negociaciones con el FMI y la implementación de  
mecanismos de transparencia en la gestión de los ingresos petroleros, junto  
con medidas anticorrupción y de democratización.  
6- De acuerdo con el China-Africa Research Initiative (2021), el Grupo de los 20 o G20 es un  
foro de países que se fundó a finales de la década de 1990. Y en el periodo del COVID-19  
tomó un rol central frente a la crisis, lanzando la Iniciativa de Suspensión del Servicio de  
la Deuda (DSSI). En 2020, China se adhirió lanzando en conjunto el Marco Común para  
Tratamiento de la Deuda, siendo la primera vez que participa en un programa multilateral  
de alivio de la deuda. Países como Etiopía anunciaron la reestructuración de su deuda bajo  
dicho Marco, en donde China participó activamente.  
Frente a la imposición de condicionantes, el gobierno angoleño encontró  
en los bancos chinos una alternativa para evadir los requerimientos de las  
instituciones occidentales, estableciendo su primera línea de crédito con  
bancos chinos en 2004 (Corkin, 2011). A diferencia de los actores occiden-  
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Valeria Raquel García Aguirre  
Infraestructura energética y deuda: una aproximación comparada a las relaciones...  
tales, el financiamiento bilateral de los bancos estatales chinos carecía de  
condicionalidades al estilo occidental, y al inicio incluso era más barato.  
De acuerdo con la base de datos AidData (CLG-Global), entre 2002 y 2023,  
Angola recibió aproximadamente 73.560 millones de dólares constantes a  
precios de 2023 en total de compromisos de préstamos del sector oficial de  
China, posicionándolo como el sexto receptor a nivel mundial. En el sector  
de la energía recibió 13.000 millones de dólares de financiamiento, equiva-  
lentes a 46 proyectos, como se muestra en el gráfico 2. El promedio de la  
tasa de interés en los préstamos fue de aproximadamente 4,98%, con un  
periodo de gracia promedio es de 2.6 años, dependiendo del proyecto y del  
prestamista. Otro dato relevante es que 27 de los 46 proyectos presentan in-  
dicadores de estrés financiero, con año de inicio de dificultades concentrado  
en 2020, incluyendo retrasos en pagos y renegociaciones.  
Esta relación dio origen a una modalidad de financiamiento bilateral cono-  
cida como el “Modo Angola”: infraestructura a cambio de petróleo, lo cual no  
ha sido exclusivo de bancos chinos (Brautigam, 2011), aunque tampoco está  
exenta de contradicciones. Se trata del surgimiento de la colaterización de  
los préstamos con materias primas que garantizan el pago de sus compro-  
misos, mediante el uso de cuentas en el extranjero en las que se depositan  
los ingresos por las ventas de petróleo.  
Los términos del acuerdo con Angola exigían que tres o cuatro em-  
presas chinas pujaran por cada contrato, aunque el proceso no es muy  
transparente. Un tercero independiente inspecciona cada proyecto. El  
precio del petróleo que financia el préstamo no se fija de antemano, sino  
que se valora al precio de mercado vigente el día de su venta. (Brauti-  
gam, 2009, p. 147)  
Un ejemplo emblemático es la represa de Caculo Cabaça ($4.100 MDD)  
financiada mayoritariamente por bancos chinos al 85%, con un contrato ad-  
judicado a un consorcio de empresas chinas y la élite política angoleña. Se-  
gún datos del Global Chinese Official Finance Dataset, en 2016, el gobierno  
de Angola suscribió un préstamo sindicado directo por 4.100 millones de  
dólares con un consorcio de bancos chinos, incluyendo el Banco Industrial  
y Comercial de China y el Banco de Exportación e Importación de China, a  
un plazo de 15 años y con una tasa LIBOR+ 3.6%. Este financiamiento cubrió  
el 85% del contrato, adjudicado a un consorcio dominado por empresas chi-  
nas: la estatal China Gezhouba Group Corporation (60%), la privada Boreal  
Investments Limited (37,5%) y NIARA Holding (2,5%), propiedad de Isabel dos  
Santos, hija del expresidente angoleño.  
Gráfico 2. Angola: monto de financiamiento en miles de millones de dólares y núme-  
ro de proyectos en el sector energético con capital chino, 2002 – 2020*  
Si bien no todas las líneas de crédito se desarrollaron bajo el Modo An-  
gola, gran parte de ellas estuvieron garantizadas por los ingresos futuros  
de Sonangol E.P., a través de sus ventas de petróleo a China International  
United Petroleum y Chemicals Co., Ltd. (UNIPEC) (subsidiaria del grupo Sino-  
pec). Estos ingresos se depositan en una cuenta de garantía controlada por  
CEXIM, donde el prestatario debe mantener un saldo mínimo equivalente a  
dos cuotas trimestrales de servicio de la deuda, la cual también se presenta  
en el caso de Etiopía. Lo anterior muestra que Sonangol no solo es una em-  
presa petrolera, sino un pilar de solvencia soberana que permite al gobierno  
angoleño acceder al crédito externo. Pero, este rol a tendido a favorecer la  
creación de una clase política rentista que ha impulsado un patrón de acu-  
mulación de capital dependiente del petróleo (Ovadia, 2013).  
Fuente: elaboración propia con datos de Aiddata China’s Portfolio of Overseas Loans y  
Grants  
En 2007, China se consolidó como el principal socio comercial de Angola,  
desplazando a Estados Unidos, y Angola se posicionó como el principal pro-  
veedor de crudo a China. Las importaciones desde China, al igual que en el  
*Nota: por motivos de visualización se han omitido los años 2021- 2023 debido a que en  
dichos años no hay ningún prestamos en el sector energético  
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caso etíope, son productos industriales como equipos electrónicos, maquina-  
ria y productos de la industria ligera. De acuerdo con datos del Observatorio  
de Complejidad Económica (OEC), en 2024, las principales exportaciones de  
Angola a China fueron petróleo crudo: 16.000 millones de dólares, equivalen-  
tes al 97.3% sobre el total; gas de petróleo: 311 millones de dólares; y cobre refi-  
nado: 35,4 millones de dólares. Por otro lado, las principales exportaciones de  
China a Angola fueron camiones de entrega: 101 millones de dólares; teléfo-  
nos: 83,3 millones de dólares; y neumáticos de goma, 63,1 millones de dólares.  
A partir de 2015, con el colapso de los precios del petróleo, esta relación  
expuso su principal vulnerabilidad:  
ha expresado su interés en alejarse de ello afirmando que “fue perjudicial  
para el país” y que no aceptaría “un nuevo préstamo en las mismas condicio-  
nes” y ha buscado alternativas en Occidente. J.P. Morgan Securties concedió  
al gobierno angoleño en 2025, a través de Permutas de Retorno Total, recibir  
1.000 millones de dólares como “pasivo contingente”, es decir, fuera de su  
balance principal, dando tiempo para pagar sus deudas vencidas. Además,  
Angola ha aceptado formar parte de la Asociación para la Infraestructura e  
Inversión Global del G7 con el proyecto del Corredor de Lobito, como una  
alternativa directa y clara a BRI.  
En cuanto al sector energético de Angola, de acuerdo con la AIE, enfrenta el  
desafío crítico de revertir la caída sostenida de su producción petrolera —que  
disminuyó de 1,8 a 1,2 millones de barriles diarios en diez años— debido a la  
falta de inversión en nuevos yacimientos y al agotamiento de los campos  
maduros. A nivel interno, el reto principal es la profunda brecha de acceso  
eléctrico, donde el sector rural apenas alcanza un 7% de cobertura frente al  
76% urbano; una situación agravada por una red de transmisión obsoleta  
que no logra llevar la energía de las grandes hidroeléctricas a los usuarios  
finales y una infraestructura insuficiente para comercializar el gas natural,  
que todavía se quema en grandes volúmenes como desperdicio (U.S. Energy  
Information Administration, 2025).  
Los precios del petróleo crudo terminaron 2015 por debajo de los 40  
dólares por barril, el nivel más bajo desde principios de 2009. Los pre-  
cios al contado del crudo de referencia internacional Brent promediaron  
52 dólares/b en 2015, un 53 % por debajo del nivel de 2014 y un 49 % por  
debajo del precio promedio del período 2010-2014 (U.S. Energy Informa-  
tion Administration, 2016, pár. 1).  
En el escenario de bajos precios del petróleo desde 2015 —y que volvieron  
a caer con la pandemia del COVID-19—, el refinanciamiento de la deuda del  
gobierno de Angola se hizo urgente ante una crisis de liquidez, de modo que,  
para el año 2020, aproximadamente 33.000 millones de dólares en com-  
promisos de préstamos entraron en estado de dificultades financieras. Los  
bancos acreedores estatales chinos, CDB y CEXIM principalmente, redujeron  
drásticamente los nuevos compromisos de préstamo y flexibilizaron, aunque  
temporalmente, las condiciones de reembolso para los contratos de présta-  
mo existentes. Como parte de las renegociaciones, Angola tuvo que utilizar  
el efectivo acumulado en sus cuentas de reserva de servicio de deuda para  
cubrir intereses, comprometiéndose a recapitalizar dichas cuentas una vez  
que el flujo de caja mejorara (Parks et al., 2025). Al presente, China es un actor  
determinante al concentrar más del 40% de la deuda externa total del país.  
La transferencia tecnológica en el caso angoleño también es limitada e in-  
suficiente como en el caso etíope: “En ciertos sectores con altos requisitos  
técnicos, como las telecomunicaciones y la energía hidroeléctrica, el perso-  
nal chino incluso representaba casi el 60 por ciento de la fuerza laboral total  
porque había muy pocos ingenieros locales calificados disponibles en ese  
momento” (Xiaoyang, 2016, p. 111). Al igual que en el caso de Etiopía, los con-  
tratos chinos priorizan la importación de trabajadores, mercancías e insumos  
chinos para los proyectos, así como la participación de empresas chinas.  
Angola fue pionero en el uso de materias primas para garantizar sus prés-  
tamos con bancos chinos, pero recientemente el presidente João Lourenço  
5. Conclusiones  
La pregunta que guio el presente documento era si el financiamiento bila-  
teral chino para infraestructura energética en Angola y Etiopía modifica su  
posición dependiente. La hipótesis planteaba que las relaciones reproducen  
los mecanismos de dependencia. Los hallazgos presentados confirman di-  
cha hipótesis, aunque con importantes matices en cada caso abordado.  
Los tres mecanismos definidos operan en ambos casos: i) la colateraliza-  
ción con materias primas o el uso del “modo Angola” que garantizan el re-  
embolso del préstamo — Etiopía con semillas de sésamo y de petróleo en  
el caso angoleño—, profundizando el apalancamiento; ii) débil transferencia  
tecnológica, donde a partir de los contratos se favorece la importación de  
mercancías y trabajadores chinos; iii) el intercambio desigual persiste, con  
exportaciones primarias y manufacturas importadas.  
En términos de deuda, la diferencia es grande. Angola debe unos 73.000  
millones de dólares a China —el mayor deudor africano— y una parte im-  
portante de su cartera entró en problemas cuando el precio del petróleo se  
desplomó. Etiopía acumula casi 18.000 millones, casi toda deuda pública, y  
hoy está bajo una reestructuración muy severa donde China ha dejado de  
emitir nuevos préstamos.  
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Infraestructura energética y deuda: una aproximación comparada a las relaciones...  
La vigencia de la teoría de la dependencia se confirma, mostrando que el  
capital estatal chino opera bajo lógicas similares a los capitales occidenta-  
les: deuda en moneda extranjera, condicionalidades, aunque no explicitas,  
y búsqueda de beneficio para su propio capital. Sin embargo, introduce dos  
elementos nuevos: el discurso de la “cooperación Sur-Sur” que coloca a Chi-  
na en igualdad de condiciones que los países africanos en AS y la ausencia  
de transparencia.  
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