Número 24, Año 12, Julio 2026.  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de  
las trayectorias narrativas y prácticas de BlackRock.  
José Fernandez Alonso  
CONICET/UNR - Universidad Siglo 21  
Sustainable finance and sovereign debt: analyzing BlackRock’s narra-  
tive strategies and practices  
Finanças sustentáveis e dívida soberana: análise das estratégias narra-  
tivas e das práticas da BlackRock  
Fecha de recepción: 29 de mayo de 2026  
Fecha de aprobación: 24 de junio de 2026  
Resumen  
Durante los últimos años, BlackRock, Inc. desarrolló una postura ambigua  
o vacilante en torno a la intersección de finanzas y sostenibilidad, muy espe-  
cialmente, en lo concerniente al cambio climático. Con respecto a esto, se ad-  
vierte que, de auspiciar explícitamente la formación y expansión de los mer-  
cados de financiamiento sostenible, la firma pasó raudamente a abrazar una  
posición conservadora, cuando no de reversión. El presente artículo se pro-  
pone analizar los ajustes en los discursos y praxis de BlackRock en materia  
de sostenibilidad y su incidencia en los mercados de deuda soberana. Como  
hipótesis de trabajo, el artículo afirma que los ajustes discursivos y de inver-  
sión de BlackRock propiciados en los mercados sostenibles –en los de deuda  
soberana, entre ellos– se catalizaron como una respuesta al advenimiento de  
fuerzas detractoras de las agendas ambientales, de gobernanza y de sosteni-  
bilidad en Estados Unidos y otros países gravitantes en las finanzas interna-  
cionales, en concurrencia con la apertura y continuidad de oportunidades de  
negocios e incidencia normativa en torno a las estrategias de mitigación de  
riesgos físicos y de transición. Tales reveses reforzaron la articulación de un  
círculo vicioso entre crisis concurrentes: de deuda, de desarrollo y climática.  
En su despliegue, el trabajo se asiste de contribuciones teórico-conceptuales  
63  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
enmarcadas en la Economía Política Internacional crítica.  
Palabras clave: BlackRock, sostenibilidad, deuda soberana, administradoras  
de activos, economía política internacional crítica  
investimento da BlackRock promovidos nos mercados sustentáveis — no-  
meadamente nos de dívida soberana, entre outros— foram catalisados como  
resposta ao advento de forças detratoras das agendas ambientais, de gover-  
nança e de sustentabilidade nos Estados Unidos e noutros países influentes  
nas finanças internacionais, em concorrência com a abertura e continuidade  
de oportunidades de negócio e influência normativa em torno das estraté-  
gias de mitigação de riscos físicos e de transição. Tais reveses reforçaram a  
articulação de um círculo vicioso entre crises concomitantes: da dívida, do  
desenvolvimento e climática. Na sua exposição, o trabalho baseia-se em  
contribuições teórico-conceptuais enquadradas na Economia Política Inter-  
nacional crítica.  
Abstract  
In recent years, BlackRock, Inc. has adopted an ambiguous or wavering  
stance regarding the intersection of finance and sustainability, particularly  
with regard to climate change. It is noteworthy to observe a discernible shift  
in position on the part of the firm, from its previous explicit advocacy for the  
development and expansion of sustainable finance markets. Instead, it has  
been observed to adopt a more conservative stance, which some commenta-  
tors have termed an ‘evolutionary U-turn’. The present article aims to analyse  
the shifts in BlackRock’s discourse and practice regarding sustainability and  
their impact on sovereign debt markets. The article puts forward the work-  
ing hypothesis that BlackRock’s shifts in discourse and investment within  
sustainable markets, including sovereign debt markets, among others, were  
catalysed in response to the emergence of forces undermining environmen-  
tal, governance and sustainability agendas in the United States and other  
influential countries in international finance. Alongside the opening up and  
continuation of business opportunities and regulatory influence surrounding  
strategies for physical risk mitigation and the energy transition, these shifts  
in discourse and investment can be attributed to the forces that catalysed  
them. Such setbacks have served to reinforce the formation of a vicious cir-  
cle between concurrent crises, namely debt, development, and climate. The  
present study draws upon a range of theoretical and conceptual contribu-  
tions within the framework of critical International Political Economy in order  
to analyze the subject.  
Palavras-chave: BlackRock, sustentabilidade, dívida soberana, gestoras de  
ativos, economia política internacional crítica  
Introducción  
De modo progresivo, aunque constante, los mercados financieros comen-  
zaron a incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG)1 en  
la estructuración de instrumentos en aras de capitalizar iniciativas tendien-  
tes a la sostenibilidad. Esta transición evolutiva de las finanzas sostenibles  
desde un estadio inicial signado por normas y prácticas autorreguladas2, y  
una ponderación marginal, hacia otro de mayor complejidad normativo-ins-  
titucional y participación en los mercados puede ser explicado por la conver-  
gencia de dos procesos sinérgicos. Por una parte, el reposicionamiento de la  
agenda ambiental y del desarrollo sostenible en el escenario internacional,  
institucionalizado en la proclamación de los Objetivos de Desarrollo Soste-  
nible (ODS), el denominado Acuerdo de París (AP), el Acuerdo de Addis Abe-  
ba para la Financiación del Desarrollo Sostenible y el Marco de Sendai para  
la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030), entre otros compromisos  
Keywords: BlackRock, sustainability, sovereign debt, asset managers, critical  
international political economy  
Resumo  
Nos últimos anos, a BlackRock, Inc. assumiu uma postura ambígua ou va-  
cilante em relação à interseção entre finanças e sustentabilidade, especial-  
mente no que diz respeito às mudanças climáticas. A este respeito, nota-se  
que, de apoiar explicitamente a formação e a expansão dos mercados de  
financiamento sustentável, a empresa passou rapidamente a adotar uma  
posição conservadora, quando não de retrocesso. O presente artigo propõe-  
-se a analisar os ajustes nos discursos e práticas da BlackRock em matéria  
de sustentabilidade e a sua incidência nos mercados de dívida soberana.  
Como hipótese de trabalho, o artigo afirma que os ajustes discursivos e de  
1- Referidos recurrentemente como ESG, por sus siglas en inglés.  
2- El artículo adopta la noción de prácticas autorreguladas para referir a aquella circunstancia  
germinal en la que los propios actores del mercado se arrogaban la configuración y cumpli-  
miento de reglas ante la ausencia de un marco institucional específico. En función de lo ante-  
dicho, se advierte que el recurso a esta noción en nada tributa a las perspectivas ortodoxas,  
quienes la asumen como un desideratum o una consigna política a perseguir.  
65  
64  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
multilaterales3. Por otra, una mayor sensibilización de diversos agentes del  
sistema financiero de las externalidades negativas asociadas a los princi-  
pales desafíos socioambientales contemporáneos a escala global: el incre-  
mento de la desigualdad, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad,  
entre otros (Fernández Alonso, 2025; MDB Group, 2015; Volz, 2018)). Si bien,  
durante los primeros años de este proceso de expansión y profundización  
de las finanzas sostenibles, los instrumentos y actores pudieron mayor foco  
en el sector corporativo, con el correr del tiempo los inversores comenza-  
ron a reportar creciente interés en financiar proyectos públicos orientados a  
la sostenibilidad (Lupo-Pasini, 2022; World Bank, 2022). Al compás de este  
proceso, los Estados y los actores subnacionales –subsoberanos, conforme  
el léxico económico-legal– comenzaron a emitir activos bajo estas rúbricas,  
convirtiendo a los mercados sostenibles de deuda soberana en una fuente  
remozada de financiamiento para el diseño y ejecución de políticas públicas  
(Bolton et al., 2022; Goldsmith-Pinkham et al., 2023).  
De acuerdo con Schoenmaker (2017), la racionalidad subyacente en las fi-  
nanzas sostenibles radica en que los mercados financieros pueden generar  
externalidades positivas cuando los agentes con operatoria en los mismos  
complementan un enfoque financiero de corto plazo con otro atento a cri-  
terios sociales y ambientales de mayor alcance. En el contexto específico  
de las finanzas sostenibles soberanas, Lupo-Pasini (2022) advierte que, al  
posicionarse en activos con criterios ASG, los inversores internacionales  
pueden aprovechar su rol como proveedores de capital para incentivar a los  
prestatarios públicos –sean Estados nacionales o actores subnacionales– a  
invertir en proyectos sostenibles o a adoptar políticas más sostenibles. Esta  
imbricación de los mercados de deuda soberana con los criterios ASG fue  
por cierto promovida –aunque no sin polémica– por múltiples instancias  
multilaterales al concebirse como un camino oportuno para escalar el finan-  
ciamiento de políticas orientadas al desarrollo sostenible (Berrou et al., 2019;  
Cull et al., 2024). A título general, puede mencionarse que buena parte de  
esos impulsos se encuadraron en el marco de la denominada iniciativa de  
Principios para la Inversión Responsable (PRI, por sus siglas en inglés) de  
Naciones Unidas (MCFeeters, 2016). En lo que respecta al financiamiento  
de las acciones adaptación y mitigación del cambio climático en particular,  
dicha lógica se encontró auspiciada en la redacción del artículo 2.1.c del AP  
como asimismo en los resultados de las negociaciones en torno a la Nueva  
Meta Colectiva Cuantificada (NCQG, por sus siglas en inglés) adoptada en la  
COP29 en Bakú, entre otras instancias (Bracking & Leffel, 2021; Pauw, 2025).  
En conformidad con lo adelantado líneas arriba, resulta importante remar-  
car que esta evolución y promoción de las finanzas soberanas sostenibles  
no estuvieron –no están– ajenas a la controversia. En este sentido, y en re-  
curso de las formulaciones de Thompson (2023), es importante remarcar  
que las finanzas sostenibles distan de tener una significación unificada, pu-  
diéndose identificar consiguientemente distintas perspectivas –y expecta-  
tivas– en torno a ellas. Lejos de presentar una lista acabada de los reparos  
formulados desde diferentes actores y posiciones a la idealización o roman-  
tización de las finanzas sostenibles como fuente óptima de financiamiento  
público, estas líneas se limitan a poner foco sobre aquellas críticas que lla-  
man la atención sobre los desafíos –y riesgos– que implica para un emisor  
soberano —subsoberano, por extensión– de sujetar sus políticas o acciones  
de desarrollo –las climáticas, entre ellas– a las fluctuaciones de los merca-  
dos financieros y de agentes con intereses, expectativas y comportamien-  
tos cambiantes (Langley, 2020; Archer, 2024; Braun & Christophers, 2024;  
Harmes, 2025). Íntimamente vinculados a tales cuestionamientos, se inscri-  
ben aquellos otros que remarcan la insensatez e imprudencia de recurrir a  
los mercados de deuda para capitalizar políticas vinculadas a la sostenibili-  
dad al acrecentar el círculo vicioso crítico construido las crisis derivadas de  
(sobre)endeudamiento soberano y las socioambientales (cambio climático,  
pérdida de biodiversidad, por ejemplo) (Zenios, 2024; Bolton et al. 2022).  
Este artículo procura contribuir a tales trayectorias críticas al abordar las  
narrativas y líneas de acción de BlackRock, Inc.4 en tanto la administradora  
de activos más gravitante en el mundo5. En términos concretos, el trabajo se  
4- A los fines de agilizar la lectura, en el resto del trabajo la firma será mencionada solo como  
BlackRock.  
5- Con un total de 14 billones de dólares en activos bajo administración (AUM, por sus  
siglas en inglés) cifrados en el último trimestre de 2025, BlackRock se posiciona como la  
mayor gestora de activos. Por cierto, ponderación que reporta desde el año 2009. A esta  
firma, le siguen Vanguard (en segundo lugar desde 2012) y Fidelity Investments (en tercer  
lugar, desde 2021) (Monica & Hidayat, 2026). En su último reporte anual ante la Comisión  
de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), la firma declaró contar  
con aproximadamente 24.900 empleados distribuidos en más de 30 países, los cuales  
prestan servicio a clientes en más de 100 países de todo el mundo (BlackRock, 2026a). Es  
importante notar que BlackRock administra dichos activos bajo una condición de fideico-  
miso en nombre de terceros (instituciones financieras, gobiernos y particulares), no es por  
tanto, titular de estos recursos. Así pues, la cifra de 14 billones no debe confundirse con el  
patrimonio neto corporativo de la entidad, el cual se estima entre 40.000 y 56.000 millo-  
nes de dólares según los reportes postreros ante la SEC.  
3- Todos estos instrumentos, deviene importante remarcar, se adoptaron en el bienio  
2015-2016.  
67  
66  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
propone analizar los ajustes en los discursos y praxis de BlackRock en ma-  
teria de sostenibilidad –especialmente en lo referido a cambio climático– y  
su incidencia en los mercados de deuda soberana durante el período 2018-  
2025. El interés por los cambios en las narrativas y en el desempeño reciente  
de BlackRock en clave de sostenibilidad se justiprecia no solo por su gravita-  
ción en los mercados financieros –en los de deuda soberana, en particular6–,  
sino también por la capacidad de configuración de sentido y proyecciones  
que ostenta la firma –y su CEO, “Larry” Fink7, en particular– entre los opera-  
dores (Mrchkovska et al., 2023, p. 3). Llegado a este punto, resulta relevante  
referir que, de auspiciar explícitamente la formación y expansión de los mer-  
cados de financiamiento sostenible, la firma pasó raudamente a abrazar una  
posición conservadora. Tal transición quedó explicitada con el abandono  
en enero de 2025 de la iniciativa climática global Net Zero Asset Managers  
(NZAM), instancia cuya creación había respaldado pocos años antes.  
Como hipótesis de trabajo, el artículo afirma que los ajustes discursivos  
y de inversión de BlackRock propiciados en los mercados sostenibles –en  
los de deuda soberana, entre ellos– durante los últimos años se catalizaron  
como una respuesta al advenimiento de fuerzas detractoras de las agendas  
ambientales, de gobernanza y de sostenibilidad en Estados Unidos y otros  
países gravitantes en las finanzas internacionales, en concurrencia con la  
apertura y continuidad de oportunidades de negocios e incidencia normativa  
en torno a las estrategias de mitigación de riesgos físicos y de transición.  
El proceso de investigación cuyos resultados son presentados en esta pro-  
ducción se valió de un diseño metodológico preeminentemente cualitativo.  
En su implementación, se recolectaron y sistematizaron datos provenientes  
tanto de fuentes primarias como secundarias8, los cuales fueron abordados  
con técnicas de análisis documental y de contenido El recorte temporal de  
la investigación inicia en 2018 al ser el año de la publicación de la primera  
carta de Fink en la que hace referencia a un cambio de estrategia corporativa  
atenta a las problemáticas sociales, ambientales y de gobernanza. Por otro  
lado, el recorte temporal tiene su punto de cierre en 2025 tras el anuncio de  
BlackRock de abandonar la ya referida NZAM.  
Tras esta introducción, el artículo se desarrolla en tres secciones y unas  
reflexiones finales. En la primera sección, se realizan ciertas consideraciones  
teórico-conceptuales de la Economía Política Internacional (EPI) crítica las  
cuales estructuran el andamiaje teórico-conceptual del trabajo. La segunda  
y tercera sección, en tanto, avanza sobre los ajustes narrativos y de inversión  
de BlackRock durante los últimos años. A los fines de una mayor claridad ex-  
positiva, dichas secciones persiguen una lógica longitudinal. Así pues, la se-  
gunda sección, analiza el involucramiento de BlackRock en las agendas ASG  
–en la climática, en particular, mientras que la tercera se aboca al análisis de  
los reveses discursivos y de acción instrumentados en los dos últimos años.  
Finalmente, en las conclusiones de cierre, se avanzan en las reflexiones so-  
bre la incidencia de estos cambios en los mercados de deuda soberana.  
Herramientas teórico-conceptuales de la EPI crítica para el abordaje de las  
finanzas sostenibles  
Tal como adelantamos, este artículo se inscribe en el marco de la EPI en  
su vertiente crítica. Lejos de devenir un ejercicio antojadizo, se entiende que  
las contribuciones teórico-conceptuales de esta trayectoria interdisciplinar  
permite escrutar el recorrido discursivo y de inversión de un actor no estatal  
6- Cabe resaltar que BlackRock no publica un único número agregado de “deuda sobera-  
na bajo gestión. Así pues, la exposición de la firma –distribuida en cientos de fondos y  
mandatos institucionales– solo puede ponderarse a partir de datos proxy de renta fija. De  
acuerdo a su reporte del ejercicio de 2025, la AUM de renta fija de BlackRock asciende a  
2,9 billones de dólares. Considerando el hecho estilístico de que estas administradoras  
suelen tener dentro de sus carteras de renta fija una posición de entre un 40% y un 60% en  
bonos soberanos –incluyendo instrumentos del Tesoro de Estados Unidos–, la exposición  
estimada a deuda soberana rondaría entre 1,2 y 1,7 billones de dólares. La posición de esta  
administradora en el mercado de deuda soberana argentina fue muy significativa durante  
los últimos años, muy particularmente tras la implementación de la estrategia de endeu-  
damiento soberano de la administración de Mauricio Macri (2015-2019); circunstancia que  
colocó a la firma como una de las contrapartes de peso del Estado argentina en la reestruc-  
turación de la deuda soberana instrumentada en 2020 (Nemiña & Val, 2020; Cantamutto  
& Féliz, 2021).  
8- Entre las fuentes primarias, se destacan las cartas publicadas anualmente por el CEO  
de BlackRock a sus clientes como también los reportes presentados por la compañía ante  
la SEC al cerrar de cada año. Del mismo modo, se incluyen dentro de las fuentes primarias  
consultadas a los reportes climáticos anuales publicados por la compañía y prospectos de  
productos financieros etiquetados como sostenibles por BlackRock. En lo que respecta a las  
fuentes secundarias, se declara el relevamiento de literatura científico-académica de refe-  
rencia e informes de organismos internacionales –tales como International Resource Panel  
(IRP)– y de organizaciones no gubernamentales –Majority Action y Debt Justice, por caso–.  
Finalmente, el relevamiento y sistematización de datos se realizó sobre prensa especializada  
y portales de seguimiento de mercados financieros (MarketScreener, Voronoi).  
7- Nacido el 2 de noviembre de 1952 y con formación de grado en Ciencia Política y una  
MBA en la Universidad de California, Laurence Douglas Fink fundó BlackRock en 1988  
junto con otros 7 socios. En 1999, tras la oferta pública inicial de la firma, Fink se constituyó  
como el CEO de la misma (Czyżewski, 2024).  
69  
68  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
nodal de las finanzas internacionales, no solo en su condición de agente  
económico, sino también como sujeto político con intereses concretos, en  
buena parte disociado de los Estados. Más allá de esta asunción que marca  
distancia con la visión realista o mercantilista de la EPI, la perspectiva crítica  
permite abordar el accionar de las firmas desde un análisis de relaciones de  
poder en la que no impera necesariamente un juego de suma cero, tal cual lo  
propone la visión (neo)liberal institucional.  
desde la década de 1980 se ha ido estableciendo progresivamente  
una compleja red de leyes y normativas con el fin de favorecer la “libre”  
movilidad del capital financiero (...), mientras que, al mismo tiempo, se  
ha creado una infraestructura digital internacional que permite que el  
capital fluya sin obstáculos de una institución a otra con bajos costes  
de transacción (IRP, 2025, pp. 6-7).  
En este marco, considerando los desarrollos de Jäger y Schmidt (2020),  
comienza por señalarse que las políticas e instrumentos rotulados como  
“sostenibles” distan de constituir un universo homogéneo y ajeno a la pug-  
na de intereses económico-ideológicos. En función de ello, proponen clasi-  
ficarlos dentro de tres perspectivas, presentadas como tipos ideales, a sa-  
ber: neoliberal, reformista y crítica. El enfoque neoliberal de las finanzas y  
de las políticas monetarias sostenibles parten del presupuesto de que las  
fuerzas del mercado y las iniciativas de los agentes del sector privado resul-  
tan “efectivas para promover la sostenibilidad” (Dziwok & Jäger, 2021, p. 5).  
Al asentarse en los presupuestos de las teorías neoclásicas, este abordaje  
propugna salidas de mercado a los desafíos ambientales –a los derivados  
de la crisis climática, entre ellos–, limitando consecuentemente el rol de los  
Estados en la diagramación y ejecución de políticas hacia los mismos (Jäger  
& Schmidt, 2020). Por su lado, el enfoque reformista de las finanzas sosteni-  
bles presenta reparos a las soluciones basadas meramente en los incentivos  
de agentes privados. Sin relegar la importancia de la iniciativa privada, la co-  
rriente reformista de las finanzas y las políticas monetarias verdes reconoce  
un rol central del Estado. Bajo este corpus de ideas, se promueve la provisión  
pública de bienes ambientales. De este modo, fomenta una política mone-  
taria activa, orientada a fondear estrategias de inversión pública orientadas  
a la transición ecológica. Por último, el enfoque crítico de las finanzas y las  
políticas monetarias sostenibles se erige a partir del escepticismo con res-  
pecto a la posibilidad de conciliar un modo de producción capitalista con la  
sostenibilidad socioambiental. En este sentido, el enfoque crítico comparte  
ciertas presunciones con la tradición crítica dentro de la EPI y de la Ecología  
Política (Jäger, 2022).  
Este complejo normativo que habilita –y constriñe– la construcción y el de-  
sarrollo en los mercados financieros en torno a la sostenibilidad dista de ser  
un corpus cerrado o inmutable, sino que está signado constantemente por  
las variaciones en las ideas, expectativas e intereses de los actores, principal-  
mente los de mayor gravitación. Gabor (2021) plantea que, durante los últimos  
años, se instrumentó un “consenso de Wall Street” orientado a reestructurar  
las intervenciones hacia el desarrollo en base a dos estrategias concurrentes:  
por una parte, acciones de mitigación a los riesgos financieros (de-risking)  
a cargo de los Estados; por otra parte, modificaciones en los mercados do-  
mésticos para garantizar una libre entrada y salida de capitales orientados al  
financiamiento para el desarrollo. En el marco del diseño e implementación  
de la reingeniería institucional después del Consenso de Washington, se creó  
una red de seguridad para los inversores en activos de desarrollo, protegien-  
do sus ganancias de los riesgos de demanda asociados a los activos de in-  
fraestructura mercantilizados; de los riesgos políticos asociados a políticas  
(progresistas) que amenazaran los flujos de efectivo, incluyendo la naciona-  
lización, el aumento del salario mínimo y, fundamentalmente, la regulación  
climática; y de los riesgos de liquidez y de cambio (Gabor, 2021).  
Del mismo modo, e inextricablemente vinculado con lo anterior, el trabajo  
se asienta en la aserción de que los mercados –los de financiamiento sos-  
tenible, por extensión– no operan bajo una lógica de competencia perfecta,  
sino que están signados por múltiples distorsiones que los alejan de los su-  
puestos modélicos de la ortodoxia. En este contexto, se repara primeramen-  
te en las asimetrías notables entre los actores con operatoria en los merca-  
dos financieros, en los de deuda soberana sostenible, en particular. Estas  
diferencias notables de peso o ponderación entre los agentes redundan en  
otras distorsiones, destacándose, entre ellas, la capacidad desigual para ob-  
tener y procesar información de los mercados y para incidir en el proceso de  
diseño e implementación de normativas (Lupo-Pasini, 2022). Con este telón  
de fondo, se concibe que, al posicionarse como la administradora de acti-  
vos más grande del mundo, BlackRock no puede ser identificada como un  
agente más, cuyos discursos y estrategias de inversión resultan neutrales.  
Su accionar, al igual que los de Vanguard y Street, no es neutral de modo  
En línea con los desarrollos de esta trayectoria crítica de la EPI y en con-  
sideración del objetivo y de la hipótesis de trabajo, este artículo sostiene la  
premisa de que los mercados financieros internacionales –los catalogados  
como “sostenibles”– no surgen de forma espontánea ni operan en un vacío  
institucional. A tales efectos, y en conformidad con lo apuntado por el Panel  
Intergubernamental de Recursos (IRP, por sus siglas en inglés) y a partir de  
los desarrollos de Abdelal (2007), se indica que  
71  
70  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
alguno, sino que condicionan directa o indirectamente de agentes públicos  
o privados de los que tienen activos (Bebchuk & Hirst, 2019; Fichtner et al.,  
2017; Strampelli, 2020).  
tativa de acciones, en el caso de índices formados por pequeñas empresas  
cuyas acciones son menos líquidas— y, a continuación, las mantienen “para  
siempre” (a menos que cambie la composición del índice)11 (Fichtner et al.,  
2017, p. 300).  
En sintonía con estas ideas fuerza de mercados imperfectos y alejados de  
los modelos ortodoxos, se sostiene por último que los agentes no asignan  
necesariamente sus capitales a las operaciones más rentables tal como lo  
suponen las lecturas (neo)liberales. Ello es así por la existencia de múltiples  
fallas y distorsiones de mercado. Bajo este contexto, pues, los agentes eco-  
nómicos –las administradoras de capital, entre ellas– no pueden identificar  
y sopesar comprensivamente todo el universo de opciones de inversión,  
acentuando patrones de comportamientos de “manada”, siempre procícli-  
cos. Más aún, en la etapa actual del capitalismo –pasible de ser cataloga-  
do como de las grandes gestoras de activos, conforme Braun (2021) y Brice  
et al. (2022)–, estas grandes firmas se preocupan menos por los resultados  
inmediatos de las inversiones en las que se posicionan en virtud de tres ra-  
zones: en primer lugar, dado que sus carteras están tan diversificadas, los  
malos resultados financieros de una empresa concreta —o incluso de varias  
empresas de un sector determinado— tienen un impacto menos notable en  
el rendimiento global del fondo; en segundo lugar, dado su gran tamaño, a  
los grandes gestores de activos les resulta más fácil internalizar los malos  
resultados; y en tercer lugar, y quizá lo más importante, dado que sus comi-  
siones se basan en los activos bajo gestión (AUM) y no en la rentabilidad de  
la inversión, no necesitan obtener buenos resultados en términos absolutos,  
sino sólo en relación con sus homólogos, que suelen presentar perfiles de  
inversión muy similares (es decir, carteras enormes y muy diversificadas) (Ar-  
cher, 2024, p.1) 9. Estas últimas características, bien vale señalar, marcan las  
diferencias entre estas nuevas gestoras basadas estrategias de administra-  
ción pasiva de capital con aquellas otras de mayor trayectoria regidas por la  
búsqueda activa de maximización de beneficios10. En este contexto, puede  
repararse que, mientras que las gestoras de fondos con estrategias activas  
se orientan a comprar y vender instrumentos constantemente con propósito  
de obtener una rentabilidad superior a los índices –todo lo cual conlleva ra-  
tios de gastos y comisiones más elevados–, las administradoras de fondos  
pasivos replican los índices bursátiles existentes comprando acciones de las  
empresas que componen ese índice concreto —o una selección represen-  
BlackRock y su apuesta a los mercados sostenibles: entre las innovaciones  
narrativas y la continuidad de las inversiones no sostenibles  
Antes de avanzar en el análisis del involucramiento de BlackRock en los  
mercados sostenibles en términos discursivos y de estrategias de inversión,  
se considera pertinente hacer unas breves consideraciones generales res-  
pecto de la firma y de su CEO, en particular.  
Tal como fuera adelantado, BlackRock fue fundada en 1988 por Laurence  
D. Fink junto con otros siete socios como una firma orientada a proporcionar  
servicios de gestión de activos a clientes corporativos desde una perspecti-  
va de gestión de riesgos. Durante sus primeros años, BlackRock operó como  
una suerte de incubadora de Blackstone, otra gestora de activos alternati-  
vos. En 1994, BlackRock se desprende en los hechos de la firma que había  
apostado por su capitalización, iniciando un camino para convertirse en una  
empresa de capital abierto, lo cual consiguió en 1999, tras la consustancia-  
ción de su oferta pública inicial en la Bolsa de Nueva York. Desde entonces,  
la empresa reportó una tasa de crecimiento exponencial, acelerándose aún  
más tras el estallido de la crisis financiera de 2008.  
En 2018, Fink propulsó un giro significativo en el historial de la firma y en  
el ecosistema de las administradoras de fondos y de las finanzas interna-  
cionales, en general, al alertar sobre la necesidad de impulsar un cambio  
en la estrategia de inversión corporativa incorporando criterios ambientales,  
sociales y de gobernanza (ESG). Tal anuncio, concertado en la carta anual del  
CEO a sus clientes en la antesala del trigésimo aniversario de fundación de  
la firma, dio cuenta de la oportunidad de atender a problemáticas que atien-  
dan al crecimiento sostenible en el largo plazo (Fink, 2018). En este sentido,  
la carta intitulada “A Sense of Purpose” llamaba a todos los decisores de las  
firmas cuyos activos eran administrados por BlackRock a preguntarse por el  
rol de las compañías en la sociedad y el impacto de sus acciones sobre el  
ambiente, entre otras problemáticas.  
Las cartas de los años siguientes continuaron instando a las empresas a  
dar prioridad a un comportamiento ético y a tener en cuenta cómo sus accio-  
nes afectan al medio ambiente y a la sociedad.  
9- Traducción propia.  
10- Este modelo de gestión activa de recursos está ejemplificado en los casos de Fidelity,  
T. Rowe Price, Wellington o Dimensional.  
11- Traducción propia.  
73  
72  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
Al compás de esta reformulación en la estrategia de la compañía, se di-  
señaron y lanzaron una pluralidad de vehículos de inversión con criterios en  
diversas plazas en las que BlackRock tiene operatoria. Todos los instrumen-  
tos, estructurados principalmente como fondos de inversión, comenzaron a  
ser ofertados en base a las cuatro categorías concebidas como sostenibles  
y conforme los criterios ASG: screened (productos con exclusiones sectoria-  
les), uplift (productos que reportan mejor puntuación en los consabidos crite-  
rios ASG), temáticos (estructurados en torno a una problemática específica)  
y, finalmente, impact (productos con impacto medible). Para el desarrollo de  
buena parte de estos productos, BlackRock se valió de su plataforma tecno-  
gica Aladdin (BlackRock, 2026b).  
Un primer giro narrativo significativo puede ser identificado en la carta de  
Fink publicada a inicios de 2022. En esta misiva, el CEO de BlackRock buscó  
sortear los reparos incrementales de sectores conservadores y negacionis-  
tas climáticos con respecto a que la resolución de involucrarse en la agenda  
ASG no estaba basada en pretensiones filantrópicas o un programa políti-  
co-ideológico, sino en consideraciones de corte meramente económicas. De  
acuerdo con sus palabras, no se trata de una agenda social ni ideológica.  
No es una cuestión de woke. Es el capitalismo, impulsado por relaciones  
mutuamente beneficiosas entre usted y los empleados, los clientes, los pro-  
veedores y las comunidades de las que depende su empresa para prosperar.  
Este es el poder del capitalismo (Fink, 2022).  
Este afán por postular una perspectiva innovadora puede verse como una  
respuesta a los cuestionamientos crecientes hacia BlackRock y al propio  
Fink por parte de numerosos actores, en torno a las externalidades negativas  
de la firma en materia socioambiental. Como fue formulado por Czyżewski  
(2024), Influence Map, una Organización no Gubernamental (ONG) con sede  
en el Reino Unido, reveló que las empresas propiedad de BlackRock y Van-  
guard que poseían activos relacionados con el carbón térmico emitieron, se-  
gún los informes, más de 8 gigatoneladas (Gt) de CO2, lo que supone el 2%  
del presupuesto de carbono necesario para limitar el calentamiento global a  
1,5 °C. En 2017, la proporción de las emisiones globales de carbono relaciona-  
das con la energía atribuibles a los activos de BlackRock fue del 30%. Estas  
cifras –entre otras reportadas por Think and Actions Tanks– alimentaron una  
campaña de gran repercusión durante la Semana del Clima de Nueva York  
en 2018, la cual destacaba la posición de la firma como principal accionista  
de empresas internacionales del sector de los combustibles fósiles. Erigida  
en torno al lema “BlackRock’s Big Problem, la campaña instaba a BlackRock  
a dar prioridad absoluta a la inversión en fondos sostenibles y a dejar de  
apoyar a las empresas de combustibles fósiles (Czyżewski, 2024).  
A pesar de los esfuerzos por construir una arquitectura discursiva alineada  
con la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad en general, Blac-  
kRock siguió persistiendo como uno de los principales agentes de capitali-  
zación en los sectores de hidrocarburos y la industria pesada. Esta brecha  
entre el discurso y el desempeño real de la firma ha suscitado sendas críticas  
por parte de diversos think and actions tanks hacia la compañía, al acusar-  
la de desarrollar acciones greenwashing (Czyżewski, 2024). En resumidas  
cuentas, a pesar de las advertencias respecto de los discursos respetuo-  
sos del ambiente y la sostenibilidad, la compañía siguió llevando adelante  
comportamientos y prácticas contrarias a las pregonadas. Bajo esta línea  
argumental se inscriben también las posiciones que adoptó BlackRock en  
diversas asambleas de accionistas de diversas firmas para impedir que los  
consejos de administración de ExxonMobil, Duke Energy, General Motors,  
Ford y Dominion Energy rindieran cuentas sobre el cambio climático, prio-  
rizando el cortoplacismo sobre la creación de valor a largo plazo para los  
accionistas (Majority Action, 2019).  
Esta continuidad “subterránea” en la acción –invisibilizada discursivamen-  
te– quedó también manifestada en los sucesivos procesos de reestruc-  
turación de deuda consumados durante estos años, siendo el caso de la  
República Argentina en 2020 el más expositivo de ellos. En este marco, es  
dable recordar que BlackRock se posicionaba por entonces como uno de  
los principales acreedores del país al tener bajo su administración cerca de  
3.000 millones de dólares en títulos públicos bajo renegociación. Conforme  
observaron Goodman & Politi (2020), la intransigencia de BlackRock para  
aceptar los términos propuestos por el gobierno argentino para reestructu-  
rar su deuda soberana implicó un distanciamiento marcado con el derrotero  
auspiciado por Fink con respecto a la necesidad de avanzar hacia un capi-  
talismo respetuoso de los criterios ASG. En este orden de ideas, se advierte  
que la presión de la compañía hacia los negociadores de la República Ar-  
gentina y del resto de los acreedores para reducir al máximo toda pretensión  
de quita de capital e intereses y de reformulación de los contratos de deuda  
posicionó a BlackRock dentro de los parámetros tradicionales de las ges-  
toras de activos apegados a la rentabilidad por sobre cualquier otro criterio.  
Todo ello sucedió en un contexto pandémico de acentuación de la recesión  
económica y de agudización de los indicadores sociales.  
El ¿repliegue? de BlackRock de los mercados sostenibles  
Durante los últimos años del período analizado, la gestora de activos bajo  
estudio fue morigerando aquel ímpetu que declamaba la necesidad o la  
oportunidad de hacer converger a los mercados financieros con los crite-  
75  
74  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
rios ASG, a los vinculados a la crisis climática, en especial. Este repliegue  
de BlackRock reportó múltiples manifestaciones tanto en el plano de su es-  
trategia comunicacional como en su accionar inversor institucional, todo lo  
cual dio cuenta de la apertura de una nueva etapa. Al calor de este proceso,  
languidecieron las referencias de Fink a las problemáticas socioambientales  
hasta desaparecer. En la carta de Fink (2025) a los CEOs de inicios de tal año  
no hubo referencia alguna a la sostenibilidad, a los criterios ASG, al cambio  
climático o al Acuerdo de París. Tal como notan Michalopoulos y Valentino  
(2025), esta novedad contrastaba sobremanera con las menciones vertidas  
en la misiva de 2018, en la que la noción de “sostenibilidad” registraba 26  
entradas.  
Tal como se indicó en las líneas introductorias, este cambio de estrategia  
discursiva se trasvasó al plano de la acción con el anuncio del retiro de la  
firma del NZAM, instancia que había promovido con activismo apenas poco  
más de dos años antes. De acuerdo con las fundamentaciones de la em-  
presa, su pertenencia a la Alianza “había causado confusión respecto a las  
prácticas de BlackRock” (Sostenible.org, 2025).  
La demanda interpuesta por un agregado de fiscales generales de estados  
federales contra BlackRock, Vanguard y State durante 2024 en base a la  
acusación de que las políticas climáticas de las administradoras implicaban  
una infracción a la normativa antimonopolio puede concebirse como uno de  
los hitos más significativos de las fuerzas conservadoras contra las iniciati-  
vas de imbricar los mercados financieros y los criterios de sostenibilidad12.  
Impulsada por fiscales de Estados gobernados por el Partido Republicano y  
con estructuras productivas intensas en emisiones de GEI13, sumó el respal-  
do de la Comisión Federal de Comercio y del Departamento de Justicia de  
EE.UU. tras la asunción de Trump a la presidencia. En la declaración conjunta  
de interés que realizaron ambas agencias ante el tribunal responsable de  
ventilar la demanda, reafirmaron la teoría de que los criterios climáticos per-  
geñados por las administradoras de gran poder en el mercado constreñían  
los márgenes de acción de las empresas cuyos activos conformaban los res-  
pectivos AUM (Kazimirov, 2026). En paralelo con los argumentos jurídicos,  
los actores litigantes propulsaron la tesis de que las pautas climáticas de las  
tres administradoras de fondos y las mitigaciones consiguientes a las emi-  
siones implicaban, a la postre, un encarecimiento de la energía para los con-  
sumidores y una desmejora en la calidad de vida de los estadounidenses.  
Conviene señalar que el repliegue discursivo y de praxis de BlackRock en  
materia de climática y sostenibilidad no fue un hecho aislado, sino que tam-  
bién se inscribió como una réplica a lo ocurrido con los grandes bancos de  
inversión estadounidense. En este marco, deviene oportuno señalar que, en  
el transcurrir de 2024 y los primeros meses de 2025, los bancos estadouni-  
denses de mayor gravitación –JPMorgan Chase & Co., Citigroup Inc., Bank of  
America Corp., Goldman Sachs Group Inc. and Wells Fargo & Co. y Morgan  
Este viraje ejecutado por la firma con mayor ponderación del mercado ha-  
bilitó al resto de las gestoras de activos y al mercado, en general, de replicar  
un proceso de reevaluación de los compromisos de cambio climático y de  
sostenibilidad, en general.  
En este orden de ideas, se advierte que este viraje no puede ser descon-  
textualizado del escenario de radicalización de las fuerzas conservadoras  
en Estados Unidos y en diversas latitudes del mundo. En este marco, debe  
apuntarse que, durante los últimos años, tanto BlackRock como Fink fue-  
ron objeto de cuestionamientos por parte de diversos referentes del Partido  
Republicano, quienes identifican a las estrategias basadas en criterios ESG  
como un mecanismo de ingeniería social o una agenda ideológica progre-  
sista encubierta. En breve, la agenda woke, conforme el argot de los referen-  
tes y agregados sociales que abrevan en dichas tendencias conservadoras.  
Al entender de los mismos, la incorporación de objetivos extrafinancieros  
de responsabilidad social no solo excede las competencias de la gestión  
de activos, sino que distorsiona los mecanismos de mercado, menoscaba  
la competitividad corporativa y entra en conflicto directo con los intereses  
geoestratégicos y económicos nacionales. Tales ideas motorizaron buena  
parte de la campaña de Trump de cara a su segundo mandato. Al entender  
del entonces expresidente y candidato, los esfuerzos de BlackRock y otros  
actores del sistema financiero por involucrarse con los criterios ambientales,  
sociales y de gobernanza horadaban las bases de la recomposición esta-  
dounidense, siendo el acceso a energía barata una de ellas.  
12- Habida cuenta que de que el abordaje de los fundamentos y desarrollo de la demanda  
escapa a los objetivos del este trabajo, se limitan estas líneas a señalar que esta acción  
colectiva fue promovida por trece fiscales generales contra las mencionadas administrado-  
ras de capital. En sus planteos, los demandantes sostienen que las compañías utilizaron su  
situación patrimonial en ciertas empresas carboníferas para reducir la competencia en los  
mercados de carbón violando en consecuencia la Sección 7 de la Ley Clayton y de las leyes  
antimonopolio estatales. Del mismo modo, los demandantes señalaron que las administra-  
doras acordaron entre sí reducir la producción de carbón en violación de la Sección 1 de la  
denominada Ley Sherman. Además, algunos estados alegaron que BlackRock realizó decla-  
raciones engañosas sobre las características de los productos financieros, en violación de las  
leyes de protección al consumidor. Para estudios detallados de la demanda, se recomienda  
Hearn y Hanawalt (2025).  
13- Concretamente, la demanda fue motorizada por Texas y acompañada por Alabama,  
Arkansas, Indiana, Iowa, Kansas, Missouri, Montana, Nebraska, West Virginia y Wyoming.  
77  
76  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
Stanley– abandonaron la iniciativa Net-Zero Banking Alliance (NZBA). Lo  
propio sucedió también con las principales aseguradoras de EE.UU. en el  
marco de la alianza para las emisiones cero del sector.  
En cada una de las defecciones, los involucrados cuidaron de marcar la  
importancia de atender a la crisis climática y satisfacer la demanda de pro-  
ductos y servicios financieros sostenibles. En este marco, resulta ilustrativo  
el caso de JPMorgan Chase & Co., quien en 2024 se posicionó como el banco  
líder en operaciones de financiamiento relacionadas con el petróleo, el gas  
y el carbón, al tiempo de situarse entre los cinco principales proveedores de  
bonos y préstamos verdes (Bloomberg, 2025).  
En lo que respecta específicamente a BlackRock, ha de advertirse que, in-  
dependientemente del cambio discursivo general y la salida de los meca-  
nismos globales de concertación con sus pares, la firma siguió ofertando a  
través de sus subsidiarias productos financieros –fondos de inversión, en  
lo principal– con criterios ASG, muy particularmente, vinculados al cambio  
climático y la transición energética14. Pese a excederse ligeramente del re-  
corte temporal adoptado, resulta pertinente agregar que, en enero de 2026,  
BlackRock entró en vigencia una nueva guía de políticas de gestión res-  
ponsable en materia publicada originalmente en julio de 2024 (BlackRock,  
2024). De acuerdo con lo formulado por los representantes de la empresa  
al momento de la presentación de la guía, esta estaría en línea con la nor-  
mativa europea15, por lo cual le habilitaría a la compañía gestionar al menos  
83 fondos de inversión por una cifra cercana a 150.000 millones de dólares  
en instrumentos con objetivos de descarbonización. Asimismo, mediante la  
guía remozada, BlackRock se comprometía a votar en las juntas de accionis-  
tas en consonancia con la transición hacia una economía baja en carbono  
(Johnson, 2024). Esta decisión, es meritorio agregar, se posicionó como una  
reacción a las presiones de ciertos decisores gubernamentales y de merca-  
dos de peso detractores del viraje de BlackRock y su CEO. Bajo esta óptica,  
se considera pertinente relacionar la continuidad discursiva y de acción en  
ciertas plazas como una contención estratégica a la decisión del Fondo de  
Pensiones para el Cuidado y el Bienestar de Países Bajos (PFZW, por su si-  
glas en inglés) de retirar un mandato de inversión por 14.500 millones de  
euros como también de las declaraciones de varios “fondos institucionales  
europeos, como el AP7 de Suecia y el Caisse des Déts de Francia” de revi-  
sar sus relaciones con la administradora (Pachano, 2025).  
Reflexiones finales  
El recorrido de las posiciones narrativas y de inversión reportados por Bla-  
ckRock durante los últimos años ha permitido observar ajustes significati-  
vos en la trayectoria de la firma. En este respecto, pudo repararse cómo la  
firma y su CEO transitaron un viraje significativo desde un discurso y ac-  
ciones orientadas a la sostenibilidad a un repliegue ostensible. Este discur-  
rir ambiguo o zigzagueante de BlackRock, en materia de sostenibilidad y  
de cambio climático en particular, habilita a concebirlo como Jano, en tan-  
to portador de dos caras: por un lado, compromisos públicos tendientes a  
respaldar una agenda ambiental, de gobernanza y sostenibilidad; por otro  
lado, profundización de estrategias de inversión en las antípodas, mediante  
el financiamiento a grandes emisores de GEI, extractivistas y detractores de  
la justicia social, entre otros.  
Los fenómenos y procesos revisados en el discurrir del trabajo permitieron  
refrendar positivamente la vinculación de los ajustes discursivos y de inver-  
sión de BlackRock propiciados en los mercados sostenibles con el adveni-  
miento a escala global de fuerzas detractoras de las agendas ambientales,  
de gobernanza y de sostenibilidad, como asimismo con la apertura y la con-  
tinuidad de oportunidades de negocios e incidencia normativa en torno a las  
estrategias de mitigación de riesgos físicos y de transición.  
En la contrastación positiva de tal hipótesis, pudo refrendarse también  
la premisa de que los discursos y estrategias de mercado de las grandes  
administradoras de activos –y de los inversores, en general– distan de mo-  
verse exclusivamente por la racionalidad orientada a la mera maximización  
económica. Los vaivenes discursivos y de praxis de la firma bajo análisis  
dieron cuenta, en efecto, de la permeabilidad de las estructuras y dinámicas  
financieras a las reconfiguraciones de los escenarios político-ideológicos  
contemporáneos. Del mismo modo, la continuidad –aunque menos reso-  
nante– de ciertas narrativas y estrategias de inversión puede explicarse a  
partir de la idea de una lógica de pragmatismo como estrategia de supervi-  
vencia en un escenario signado por la radicalización. El devenir zigzaguean-  
te de BlackRock en materia de sostenibilidad y de cambio climático, en es-  
pecial, dista de ser un dato anecdótico para ser una marca o señal distintiva  
de la realidad político-económica contemporánea. Tal como fue apuntado en  
el desarrollo del trabajo, los cambios discursivos de Fink y el abandono de  
14- A título ilustrativo, se destacan en este marco el iShares Global Clean Energy Transition  
UCITS ETF — INRG, emitido en la Bolsa de Valores de Londres (LSE, por sus siglas en inglés)  
y otras plazas europeas y el iShares Global Clean Energy Index ETF — XCLN, emitido en  
la Bolsa de Valores de Toronto (TSX, conforme el acrónimo adoptado desde 2002). Mayor  
información sobre estos vehículos de inversión puede encontrarse en BlackRock (2026b).  
15- Se remite específicamente a la European Regulation on sustainability-related disclosu-  
res in the financial services sector (SFDR, por su acrónimo en inglés).  
79  
78  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
BlackRock de los mecanismos internacionales de concertación en materia  
de climática fueron replicados por otros actores, principalmente de Estados  
Unidos, aunque no exclusivamente.  
Referencias bibliográficas  
Abdelal, R. (2007). Capital rules: the construction of global finance. Harvard  
University Press.  
Bajo este nuevo contexto histórico del capitalismo, BlackRock –y las de-  
s firmas administradoras de activos– resolverían “modular su discurso  
según la región, reducir su apoyo a resoluciones climáticas y priorizar me-  
gatendencias como la inteligencia artificial. Su estrategia no es cambiar el  
sistema, sino adaptarse a sus contradicciones” (Pachano, 2025).  
Los reveses y meandros en las trayectorias discursivas y de inversión de  
BlackRock tuvieron –tienen– gran incidencia en los mercados de deuda so-  
berana en razón del poder de la firma en los mismos. Tales réplicas o reper-  
cusiones resultan palmarias en dos niveles o dimensiones.  
En primer término, ha indicarse que la merma o la denegación discursiva y  
de acción en materia de criterios de ASG y de lucha contra el cambio climá-  
tico permitiría colegir la caída de una manifestación epidérmica y coyuntural  
que nunca llegó a consustanciarse en la gestión de la firma de instrumen-  
tos de deuda soberana, sobretodo, de aquellos alcanzados por una crisis.  
En este marco, se advierte que el discurso y actuar histórico de BlackRock  
en procesos de reestructuración de deuda soberana pone de manifiesto el  
rechazo abigarrado de la compañía a aceptar renegociaciones de instrumen-  
tos de endeudamiento estatal en clave de sostenibilidad socioambiental.  
Bajo estos términos, los Estados devenidos en crisis de deuda soberanas se  
reconocen compelidos a aceptar compromisos financieros que los obligan a  
profundizar dinámicas y estructuras socioproductivas extractivistas y emi-  
soras. El caso de la República Argentina durante el año 2020 dio cuenta ca-  
bal de ello. Considerando las variables de la hipótesis de trabajo, se entiende  
que la firma aceptaría una reestructuración de deuda soberana tendiente a  
la sostenibilidad solo en caso de contribuir a un giro político-ideológico que  
condicione su operatoria o a la apertura o continuidad de oportunidades de  
negocios.  
Archer, M. (2024). Governing through ESG and the green spirit of asset  
manager capitalism. Environment and Planning A: Economy and Space,  
56(2), 662-678.  
Bebchuk, L. & Hirst, S. (2019). Index Funds and the Future of Corporate  
Governance: Theory, Evidence, and Policy. 119 Columbia Law Review 2029.  
Berrou, R., Dessertine, P. & Migliorelli, M.. (2019). “An Overview of Green Fi-  
nance.” En M. Migliorelli & P. Dessertine (eds). The Rise of Green Finance in  
Europe. Opportunities and challenges for Issuers, Investors and Marketplac-  
es (pp. 3-30). Palgrave Macmillan.  
BlackRock, Inc. (2024). BlackRock Investment Stewardship Climate and  
Decarbonization Stewardship Guidelines. https://www.blackrock.com/  
corporate/literature/publication/climate-and-decarbonization-steward-  
ship-guidelines.pdf  
BlackRock, Inc. (26 de febrero de 2025). Annual report pursuant to Section  
13 or 15(d) of the Securities Exchange Act of 1934: For the fiscal year ended  
December 31, 2024. Form 10-K, Commission File (001-42297). U.S. Securi-  
ties and Exchange Commission. https://s24.q4cdn.com/856567660/files/  
doc_downloads/2025/02/Q4-24-10-K-Final.pdf  
BlackRock, Inc. (25 de febrero de 2026a). Annual report pursuant to Section  
13 or 15(d) of the Securities Exchange Act of 1934: For the fiscal year ended  
December 31, 2025. Form 10-K, Commission File (001-42297). U.S. Securities  
02012383/000119312526071966/blk-20251231.htm  
BlackRock, Inc. (2026b). BlackRocks 2025 Climate Report. https://www.  
blackrock.com/corporate/literature/continuous-disclosure-and-import-  
ant-information/climate-report-blkinc.pdf  
Del mismo modo, se entiende que los ajustes discursivos y de acción de  
BlackRock desalientan a todos los actores del sistema financieros –a los  
Estados soberanos y subsoberanos, lógicamente entre ellos– a direccionar  
capital hacia iniciativas tendientes a atender problemáticas caras al desar-  
rollo y al cambio climático.  
Bloomberg (7 de enero de 2025). JPMorgan Quits Climate Finance  
Group, Following Citi, BofA. https://www.energyconnects.com/news/re-  
newables/2025/january/jpmorgan-quits-climate-finance-group-follow-  
ing-citi-bofa/  
Bolton, P., Buchheit, L., Gulati, M., Panizza, U., di Mauro, B. W. & Zettelmeyer,  
J. (2022). Climate and Debt. Geneva Reports on the World Economy (25).  
CEPR Press.  
Bracking, S. & Leffel, B. (2021). Climate finance governance: Fit for purpose?  
Wiley Interdisciplinary Reviews: Climate Change, 12(4), e709.  
Braun, B. & Christophers, B. (2024). Asset manager capitalism: An intro-  
81  
80  
José Fernandez Alonso  
Finanzas sostenibles y deuda soberana: análisis de las trayectorias narrativas...  
duction to its political economy and economic geography. Environment and  
Planning A: Economy and Space, 56(2), 546-557.  
Braun, B. (2021). Asset manager capitalism as a corporate governance re-  
gime. In J. Hacker, A. Hertel-Fernandez, P. Pierson, & K. Thelen (Eds.) The  
American Political Economy: Politics, Markets and Power (pp. 270–294).  
Cambridge University Press.  
Brice, J., Cusworth, G., Lorimer, J. & Garnett, T. (2022) Immaterial animals and  
financialized forests: Asset manager capitalism, ESG integration and the pol-  
itics of livestock. Environment and Planning A: Economy and Space, 54(8),  
1551–1568.  
Cantamutto, F. J. & Féliz, M. (2021). Argentina entre la sostenibilidad de la  
deuda y la vida. Revista nuestrAmérica, 9(17), 1-23.  
Cull, R., Gill, I., Pedraza, A., Ruiz-Ortega, C. & Zeni, F. (2024). Mobilizing pri-  
vate capital for the Sustainable Development Goals. World Bank.  
Czyżewski, M. (2024). A critical analysis of corporate governance: The case  
of BlackRock. En J. Radomska & A. Witek-Crabb (Eds.), New trends in busi-  
Dziwok, E. & Jäger, J. (2021). ‘A Classification of Different Approaches to  
Green Finance and Green Monetary Policy. Sustainability, 13(21), 1-15. https://  
doi.org/10.3390/su132111902  
Fernandez Alonso, J. (2025). Mercado financiero sostenible en América  
Latina: avances y perspectivas. en VVAA. Finanzas Sustentables y Merca-  
dos de Carbono. Hacia la descarbonización de las carteras (pp. 51-66). NBS  
- Grupo Sol.  
Goodman, P. S. & Politi, D. (31 de julio de 2020). In Argentina’s Debt Ne-  
gotiations, a Kinder, Gentler Capitalism Faces a Test. https://www.nytimes.  
com/2020/07/31/business/argentina-debt.html  
Harmes, A. (2025). The anti-ESG backlash and asset manager capitalism.  
Politics & Society, 53(4), 603-629.  
Hearn, D. & Hanawalt, C. (2025). Texas v. BlackRock Puts the Common  
Ownership Theory on Trial, with Implications across the Financial Sector  
and Collaborative Sustainability Efforts. Revue internationale des services  
financiers / InternationalJournal for Financial Services (2). https://ssrn.com/  
International Resource Panel [IRP] (2025). Tackling Governance and Fi-  
nancing For Sustainability Transition. Paris. United Nations Environment  
Programme (UNEP).  
Jäger, J. & Schmidt. L. (2020). The Global Political Economy of Green Finance:  
A Regulationist Perspective. Journal für Entwicklungspolitik, 36(4), 31-50.  
Jäger, J. (2022). International Political Economy and Sustainable Finance:  
Assessing the EU’s Green Deal and UNCTADs Green New Deal. Con-  
texto Internacional, 44(1), e20220002. hups://doi.org/10.1590/s0102-  
8529.20224401e20220002  
Johnson, L. (15 de enero de 2024). BlackRock updates climate stew-  
ardship policies, targeting $150B in funds. https://www.esgdive.  
com/news/blackrock-updates-climate-stewardship-policies-target-  
ing-150b-esg-funds/721369/  
Kazimirov, A. (2026), BlackRock as an Activist. Business and Finance Law  
Fichtner, J., Heemskerk, E. M. & Garcia-Bernardo, J. (2017). Hidden power of  
the Big Three? Passive index funds, re-concentration of corporate owner-  
ship, and new financial risk. Business and Politics, 19(2), 298–326. https://  
doi.org/10.1017/bap.2017.6  
Langley, P. (2020). The Financialization of Life. In: The Routledge Inter-  
national Handbook of Financialization (pp. 68–78). Routledge. https://doi.  
org/10.4324/9781315142876-6.  
Fink, L. (17 de enero de 2018). A Sense of Purpose. BlackRock. https://corp-  
gov.law.harvard.edu/2018/01/17/a-sense-of-purpose/  
Lupo-Pasini, F. (2022). Sustainable finance and sovereign debt: the illusion  
to govern by contract. Journal of International Economic Law, 25(4), 680-698.  
Majority Action (2019). BlackRock and Vanguard Protect Fossil Fuel, Ener-  
gy, and Auto Execs From Facing Accountability on Climate Change. Medium.  
-fossil-fuel-energy-and-auto-execs-from-facing-accountability-on-71086ba-  
c46ba  
Fink, L. (17 de enero de 2022). The power of capitalism. BlackRock. https://  
Fink, L. (2025). The democratization of investing. BlackRock. https://www.  
blackrock.com/corporate/investor-relations/2025-larry-fink-annual-chair-  
mans-letter  
Gabor, D. (2021), The Wall Street Consensus. Development and Change, (52),  
Goldsmith-Pinkham, P., Gustafson, M. T., Lewis, R. C. & Schwert, M. (2023).  
Sea-Level Rise Exposure and Municipal Bond Yields. The Review of Financial  
MCFeeters, M. (2016). La Aplicación de los Principios de la Inversión Res-  
ponsable de las Naciones Unidas–Caso de estudio: FSN Capital. Revista Es-  
tudios, (33), 368-400.  
Michalopoulos, G. & Valentino, S. (2025). BlackRock’s “green” journey: From  
evangelists of sustainability to fossil funders. Voxeurop. https://voxeurop.  
83  
82  
José Fernandez Alonso  
eu/en/green-finance-blackrock-greenwashing-investiments/  
Monica, L. & Hidayat, Y. (18 de febrero de 2026). BlackRock closes 2025  
with assets under management reaching US$ 14 tn. IDN Financials. https://  
under-management-reaching-us-14-tn#  
Mrchkovska, N., Dolšak, N. & Prakash, A. (2023). Does ESG privilege climate  
action over social and governance issues? A content analysis of BlackRock  
CEO Larry Fink’s annual letters. PLOS: Sustainability and Transformation,  
Multilateral Development Banks Group [MDB Group] (2020). Climate Fi-  
dle-income-countries-reaches-us-415-billion.  
Nemiña, P. & Val, M. E. (2020). La reestructuración de la deuda argentina  
ante la pandemia global. Análisis Carolina, (19), 1.  
Pachano, C. (5 de septiembre de 2025). Fondos de inversión sostenibles  
ceden a la presión de negacionistas climáticos. Cambio 16. https://www.  
cambio16.com/fondos-de-inversion-sostenibles-ceden-a-la-presion-de-ne-  
gacionistas-climaticos/  
Pauw, W. P. (2025). The three missed opportunities of the UNFCCC’s New  
Collective Quantified Goal on climate finance. Earth System Governance, 24,  
100255.  
Schoenmaker, D. (2017). Investing for the common good: A sustainable fi-  
nance framework. Bruegel.  
Sostenible.Org (17 de enero de 2025). Involución climática: Larry Fink y los  
hipócritas del capitalismo financiero. https://sostenibles.org/2025/01/17/  
larry-fink-y-los-hipocritas-del-capitalismo-financiero/  
Strampelli, G. (2020). Can BlackRock save the planet? The institutional in-  
vestors’ role in stakeholder capitalism. Harv. Bus. L. Rev. Online, 11, 1.  
Thompson, S. (2023). Green and Sustainable Finance. Principles and Prac-  
tice. En: Banking, Investment and Insurance. Kogan Page.  
Volz, U. (2018). Green Finance. Measures for Sustainable Investment.  
fra.com/green-finance/  
World Bank (2022). ‘Greening Capital Markets: Sovereign Sustainable  
Bonds’. World Development Report 2022. World Bank.  
Zenios, S. A. (2024). The climate-sovereign debt doom loop: what does the  
literature suggest? Current Opinion in Environmental Sustainability, (67),  
101414.  
84